Hace la torta de años mi amiga Paz se presentó en casa con una botella de ginebra Larios y un VHS de la película Los Cabezas Huecas. Queda decir que la película nos pareció lo más y nos reímos como en la vida. Tan bien nos lo pasamos que decidimos repetir la experiencia con otras botellas de Larios y un montón de películas chorras más.
Es así como vimos El mundo de Wayne, todas las secuelas de Espía como puedas y una larga ristra de títulos absurdos hasta que cerramos el ciclo con Los Supermaderos.
Es así como vimos El mundo de Wayne, todas las secuelas de Espía como puedas y una larga ristra de títulos absurdos hasta que cerramos el ciclo con Los Supermaderos.
Es que veo esta escena y me descojono, oyes.
Años han pasado y jamás he vuelto a repetir aquella bonita costumbre. Tampoco he vuelto a ver a mi amiga Paz o he vuelto a beber ginebra Larios (me pasé a la Bombay Saphire, es lo que tienen los años, que te hacen exquisita). El caso es que tampoco había vuelto a ver ninguna película de coña con la que me riera tanto, de llorar lágrimas de risa.
Pero el domingo pasado esa mala racha se acabó. Fui una de las afortunadas en asistir al preestreno de Trophic Thunder, que dicho así, no tiene pinta de hacer nada de gracia pero que cuando usas su traducción al español, ¡Una Guerra muy perra!, exige verse con una botella de Larios. El caso es que no necesité ni ginebra ni nada que se le pareciese para reírme un montón con las payasadas de Ben Stiller, Jack Black y Robert Downey Jr.
Pero Trophic Thunder, ¡Una guerra muy perra! no es sólo una película de coña con cuatro chistes (son más de cuatro, en serio, no fui capaz de llevar la cuenta) bien enlazados. También cuenta con un elenco de actorazos, una banda sonora de lujo, una producción muy cuidada tanto a nivel técnico como artístico y una trama bastante bien construida. Inesperado el asunto para tratarse de una película de coña.
No es la primera vez que Ben Stiller me sorprende con su habilidad como director y guionista. Ya con Zoolander consiguió demostrarme que cuando se dirige a sí mismo es capaz de sacar muchísimo más de sus personajes cómicos y de hilar .
En esta ocasión, Stiller interpreta a un super estrella de películas de acción en plena crisis, dispuesto a todo con tal de recuperar su fama, incluso de emular al gran Marlon Brando en aquella película apocalíptica de Francis Ford Coppola. Jack Black está bien en su papel, aunque no consigue llegar al nivel interpretativo de otras películas suyas, como Alta Fidelidad. Pero, en mi opinión, el que se lleva la palma es Robert Downey Jr., que con su papel de actor de método ganador de cinco Oscar, se hace con el peso de la película y nos regala momentos brillantes.
Todo, absolutamente todo en Trophic Thunder, ¡Una guerra muy perra! está perfectamente argumentado. Desde los hilarantes falsos trailers con los que se inicia la película hasta el impactante final (justo cuando yo descubrí que tras uno de los personajes principales se escondía una estrella de cine famosa, famosísima, que aquí no voy a descubrir). Y lo que más me gustó. Es una película de coña, pero tiene mensaje: el guión arremete contra la identificación de las estrellas con auténticos ídolos del siglo XXI, contra todos los medios de comunicación que los aupan como dioses del Olimpo mediático y contra una de las industrias más ambiciosas y con menos escrúpulos del mundo.
En definitiva, disfruté un montón y lo único negativo que puedo decir de la peli es la nefasta elección del título en España. ¿Por qué llamarlo ¡Una guerra muy perra!? En mi opinión clasifica a esta película en la categoría de películas como Los Supermaderos y no es el caso. Es muy superior.
P.D.: Este artículo está patrocinado por Bloguzz.
P.D.D.: Estamos dispuestos a dejarnos patrocinar. Mándanos tus sugerencias, sobre todo, si eres representante de una firma de moda cara y exclusiva.
No es la primera vez que Ben Stiller me sorprende con su habilidad como director y guionista. Ya con Zoolander consiguió demostrarme que cuando se dirige a sí mismo es capaz de sacar muchísimo más de sus personajes cómicos y de hilar .
Yo de mayor quiero escribir un guión así.
En esta ocasión, Stiller interpreta a un super estrella de películas de acción en plena crisis, dispuesto a todo con tal de recuperar su fama, incluso de emular al gran Marlon Brando en aquella película apocalíptica de Francis Ford Coppola. Jack Black está bien en su papel, aunque no consigue llegar al nivel interpretativo de otras películas suyas, como Alta Fidelidad. Pero, en mi opinión, el que se lleva la palma es Robert Downey Jr., que con su papel de actor de método ganador de cinco Oscar, se hace con el peso de la película y nos regala momentos brillantes.
Todo, absolutamente todo en Trophic Thunder, ¡Una guerra muy perra! está perfectamente argumentado. Desde los hilarantes falsos trailers con los que se inicia la película hasta el impactante final (justo cuando yo descubrí que tras uno de los personajes principales se escondía una estrella de cine famosa, famosísima, que aquí no voy a descubrir). Y lo que más me gustó. Es una película de coña, pero tiene mensaje: el guión arremete contra la identificación de las estrellas con auténticos ídolos del siglo XXI, contra todos los medios de comunicación que los aupan como dioses del Olimpo mediático y contra una de las industrias más ambiciosas y con menos escrúpulos del mundo.
En definitiva, disfruté un montón y lo único negativo que puedo decir de la peli es la nefasta elección del título en España. ¿Por qué llamarlo ¡Una guerra muy perra!? En mi opinión clasifica a esta película en la categoría de películas como Los Supermaderos y no es el caso. Es muy superior.
P.D.: Este artículo está patrocinado por Bloguzz.
P.D.D.: Estamos dispuestos a dejarnos patrocinar. Mándanos tus sugerencias, sobre todo, si eres representante de una firma de moda cara y exclusiva.



