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jueves, febrero 13, 2014

Carteles que hacen que se abarroten las salas

Me encontré hace poco y menos este cartel que pongo para su deleite:



En esta docta casa tenemos experiencia en carteles raros, pero que me aspen si este no es el más bizarro que hayamos visto nunca (lo de Mudanzas no forma parte del cartel en sí, pero le añade más magia aún si cabe).

Yo no sé si la Sala Shokolive se abarrotaría el 1 de febrero, pero no me extrañaría nada. Cómo resistirse a la sensualidad que emana del cartel, al marcianismo. Cómo resistirse a ver este hombre en directo, sin las seis patas pero sí con el traje de leopardo y los botines verdes:



Qué gusto por lo extraordinario, por ir al límite. Qué tipo. Como cuenta muy bien Iker Seisdedos en este artículo que habla de Tomasito, "si al principio estaba el disparate, Tomasito lleva ahí mismo toda la vida"

Un artista singular, no hay duda: “Venga niño, cántate algo” y él revolucionaba sin saberlo el baile flamenco, introduciendo elementos de la cultura hip-hop, el claqué y otras geniales astracanadas.

Que por cierto, hay que recuperar la palabra astracanada. En este blog somos muy de astracanadas.

viernes, marzo 02, 2012

Qué hacer con las manos cuando estás cantando

Las manos sobran cuando estás cantando, esto es así y lo sabemos todos los que somos cinturón negro de karaoke. Como cuando estás tumbado en la cama besuqueándote con una moza, con la intención de follar (spoiler), que siempre hay un brazo que parece que está de más, que ni sirve para agarrar culo ni para nada que no sea, como mucho, que la bella en cuestión apoye su cuello allí (ese brazo que se acaba quedando dormido, con lo incómodo que resulta eso).

Yo, de hecho, pienso que el micrófono es ante todo un invento para darle al cantante la oportunidad de hacer algo con las manos (pensad un segundo en Julio Iglesias, un poco no duele). Le pasa al bajo también, aparte de servir para que el chico simpático que no toca bien la guitarra pueda estar dentro del grupo.

Ahora si alguna vez os preguntan por qué el de Oasis o Jimmy Somerville cantaban con las manos en la espalda, podréis responder adecuadamente: Porque las manos sobran al cantar y no sabían qué hacer con ellas. ¡Gracias, Cerdo agridulce!

A lo que iba. Por pura casualidad me he encontrado este vídeo que demuestra que no es fácil saber qué hacer con las manos una vez que empiezas a cantar. Atiende:



Es el efecto negrata cantante de hiphop imitado por unos chicos muy cuquis. También es que les falta algo de coreografía, porque cada uno va a un poco a su lado, desde el estilo histriónico (soy muy fan del tipo que está en el centro, junto al oriental pelirrojo) al estilo No voy a follar en la vida del de la izquierda (ya te aviso que si lo consigues de todas maneras te va a sobrar una mano. Aunque a lo mejor eso ya lo sabes, ejem). Una vez agotados todas las posibilidades de movimiento de manos, a los pobres sólo les falta lanzarse en algún momento a dar palmas y bailarse un zapateado.

Yo a estos chicos les recomiendo que se busquen algo que hacer con las manos, por ejemplo fijándose en el mitiquérrimo Charles Aznavour y su pañuelo en un vídeo que gusta casi tanto en este casa como el de Tom Jones bailando enloquecido que ponemos cada trimestre:



Estos chicos del coro, que son muy listos (son de Oxford), se han buscado en cambio algo que hacer con sus manos con una elaborada y absurda coreografía que sin embargo mantiene sus manos ocupadas, es decir, que es una buena idea:



Otro día mostramos más ejemplos de qué se pueden hacer con las manos mientras se canta. Prometido.

martes, septiembre 15, 2009

Vídeo lisérgico



No tengo palabras, excepto que yo era de los que pensaban que sólo había dos grandes videoclips en la Historia de la música: el de Take on me de Aha y el de Los micrófonos de Tata Golosa. No me canso de equivocarme.


Muchas gracias al señor Florido por mostrármelo. O maldito seas, aún no lo he decidido.

viernes, marzo 30, 2007

¡Aaaaaaaaaaaaaahhhh!

La culpa se la echáis a Miss Altovoltaje. Que si yo me jodo vosotros también:



Hay por ahí una delirante versión en reggaeton que está levantando polémica entre los reggaetoneros porque no les parece suficientemente pura. Pero ya con enseñaros la original yo creo que os he martirizado bastante.

Actualización: He encontrado una foto promocional de Tata Golosa donde, con notable sutileza, desvela el significado de lo de los micrófonos:

No se me ocurre nada que pueda mejorar esta foto.

Y como no hay materia sin antimateria ni acción sin reacción ni obra sin problemas, Alexis C. ha tenido la cortesía de mandarme este otro vídeo que podría ser el negativo de Los micrófonos. A lo mejor ya lo conocéis, que parece que ha rondado masivamente por la blogosfera, pero por si acaso os pongo la Oveja naranja:



No os cortéis que hay mucho que comentar.

¿No sería interesante que Tata Golosa hiciese una versión de Oveja naranja? ¿Y que las chicas del coro cantasen Los micrófonos? ¿O que se uniesen en un dueto magistral como el que cita Luisru de Encarnita Polo y Locomía (¡no es posible!) o el de Los del Río con King África?

miércoles, marzo 29, 2006

Elvis desencadenado

Nunca he sido yo muy fan de Elvis Presley, la verdad, aunque, como a todo el mundo, me gustasen algunas canciones concretas. Sí, las mismas que tenéis en la cabeza.

Estamos acostumbrados a ese Elvis crepuscular, hinchado de pastillas, que se paseaba por los escenarios vestido con un chándal de lentejuelas. No es como para pensar que el tipo era un gran artista, a menos que nos refiramos a su tamaño.

El caso es que el otro día el amiguete Rafa Fortis me pasó un enlace con una interpretación de Elvis en Las Vegas. Lleva lentejuelas, está hinchado, las patillas le cubren la mitad de la cara y, en efecto, parece medio colocado. Y sin embargo me ha hecho apreciar más a Elvis y me ha reconciliado (un poquito) con la música:



Elvis canta Suspicious minds con un convencimiento estremecedor. La versión es ligeramente más rápida que la “oficial” y mucho más dinámica; está llena de energía. Como el propio Elvis, que se muestra desencadenado, recorre el escenario, se empapa de la canción, exagera en cada verso, baila como si estuviese haciendo una parodia de Elvis y se divierte como un enano (atención al susto que les da a las del coro). En fin, que demuestra que la música le gustaba y que estaba disfrutando con la canción. Lo cual, en estos tiempos en que la mitad de los grupos cantan con el piloto automático puesto y están en el escenario como podían estar poniendo sellos en un ministerio, y la otra mitad de los grupos está protestando porque el top manta les quita el pan de sus niños, es reconfortante.

Vamos, que Elvis se dedicaba a la música porque la apasionaba la música. Y se divertía cantando. Y era feliz mientras cantaba. Y hacía feliz a su público. Y nos hace felices a nosotros, a través de Youtube. Después de muerto, como el Cid. Si es que está muerto, claro.
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