martes, julio 23, 2013

¡Basta de represión!

Me envía mi hermano este ejemplo sacado de las calles de Águilas, Murcia, que me parece, con franqueza, el colmo del furor represivo que nos azota últimamente:


Basta. Basta. BASTA.

Si yo quiero pasear perros o excrementos, ¿quién es el de la señal para decirme que no puedo? ¿Por qué no se mete en sus asuntos? ¿Acaso le he dicho yo que excremento se escribe con equis? No, porque yo soy TOLERANTE. 

Dejadme que pasee lo que me dé la gana. 

miércoles, julio 17, 2013

Edimburgo en 38 fotos

Hemos estado en Edimburgo, ciudad bella como pocas y que les recomendamos vivamente. Para visitar Edimburgo en condiciones lo mejor es mirar una web de esas en las que les indicarán los monumentos a visitar y dónde mataron a la Queen Mary y todas esas cosas, pero no nos resistimos a enseñarles algunas cosas que hemos visto y nos han llamado la atención de la ciudad. Muy rápido, muy tonto, pero aquí está:


Baretos. Los hay por todas partes. La gente es abierta y simpática, como demuestra el cartel. Mucha música en directo, mucha vida.


Cerveza. Tienen mucha y la beben sin pausa. Esta es de la ciudad, se llama Innis&Gunn y está estupendérrima. Toques de Tofee y vainilla, dice la etiqueta. Y envejecida (?) en roble. Mucha literatura, pero vamos, que os fiéis de mí: riquérrima.



Más cerveza. Esta es Tennents; es peor que la otra pero la sirven a veces en vasos tan bellos como estos en los que se describe qué es ser escocés. Escocia: el lugar al que los paraguas van a morir.



Una cosa curiosa: muchos bares que han ocupado iglesias, o bancos, y mantienen la estructura del sitio.



Aquí otro ejemplo que además a los españoles de bien nos hace especial gracia. Sobre todo los de barrio de los 80.



La fachada de un pub llamado Lebowski. ¿Habrán pagado derechos?



Un cartel genial para atraer clientes: Our ladies toilets are now AMAZING! Qué mejor manera de que los clientes acudan a un restaurante que prometerles una experiencia mística en el cuarto de baño.


Para que veáis que no sólo hemos estado en bares. Muy recomendable este sitio. Pica.



También estuvimos en un McDonalds. De bicicletas, eso sí. ¿Serían los mismos que los de Lebowski?



El periódico Metro, un gratuito que haría las delicias de los tuiteros amantes de los juegos de palabrasas. Aquí otro ejemplo que ilustra una noticia en la que unos insectos molestaron a Paul McCartney en un concierto (sí, de verdad):


Let it Bee. Qué cachondos.



Un lugar llamado One Square rodeado de esferas y semiesferas. Esto debe ser el humor escocés.


Un cementerio.


El castillo que domina toda la ciudad. Es feo como sólo los castillos dedicados a la batalla pueden ser, pero es impresionante. Y si llegas allí endureces glúteos. Qué pequeño se siente uno ante esos monumentos.






Y hablando de sentirse pequeño ante monumentos, fíjense en el hombrecito al lado de Beyoncé, indiferente frente a toda la rotundidad de la bella dama. Edimburgo estaba llena de marquesinas con Beyoncé en bikini. Pero los habitantes de Edimburgo iban a su aire. Deben estar acostumbrados a marquesinas más impactantes como esta:



Válgame qué calzoncillos y qué posturita. Haced click si queréis ampliar, pero yo no me responsabilizo.



Esta cosa que parece salida de Minas Morgul es el monumento a sir Walter Scott. Bajo esas torres, fíjense bien, hay una estatua del escritor. Ciudad muy literaria Edimburgo. Tanto que hay muchas metáforas por toda la ciudad. Por ejemplo:




Estatua de Adam Smith, padre del liberalismo económico, con una gaviota en la cabeza. ¿A punto de cagarle encima? Pues quizá.



La entrada del Museo de Arte Moderno. La verdad es que es lo mejor del museo, de largo.


El otro edificio del museo. Ya digo que es lo mejor, porque dentro te encuentras cosas como esta:



Esto se llama Piss Flowers y son unas esculturas que reproducen las formas que la artista y su marido lograron al mear sobre la nieve. Tal cual. Ahora vienes a por más.


Un grafiti que no tiene nada que ver con el Arte moderno.

Y hablando de Arte, hablemos de nuevo de Publicidad:


Un extraño anuncio para prevenir el cáncer de colon.  Pero mas extraño, aunque relacionado, es este otro:


Este es un anuncio que me siento incapaz de analizar y que despierta tantos interrogantes como el ya legendario spot de Amaia Salamanca



En Edimburgo también hay #adoquines.

Y bueno, dejemos de hablar de cosas y hablemos de lo que hace verdaderamente una ciudad: la gente. En Edimburgo hay mucha peculiar. Porque, sí, hay señores que van por la calle con la falda puesta:



Un señor. No investigamos si es verdad eso que se dice sobre los kilts y la ropa interior.



Un joven que en Madrid tal vez sería tuno o Jaime de Mora y Aragón.



Y un señor que sería gurú de cualquier cosa que se propusiera.



Un moderno en un Starbucks, perdón por la redundancia.






Y un punki de cierta edad.



Un veterano de guerra que mendiga y al que le parecí mal que otros lo hagan.


Pelirrojos. Hay menos que cervezas, sorprendentemente. ¿Y mujeres? ¿Por qué no salen aquí mujeres cuando todos sabemos que si fundamos un blog fue, primero, para hablar de mujeres, y, segundo, para que las mismas quedaran rendidas a nuestro encanto de blogueros?

Venga, vamos a ello. Pesaos.



Dos señoras tomando el té. No se puede ser más señora tomando el té que estas dos mujeres.

Mucha, muchísima falda corta en Edimburgo. Un poco sin ton ni son, incluso. Pero es que resulta que Edimburgo es ciudad de despedidas de solteros (y solteras), así que tiene el rollo ese de gente que va a matar esté como esté.



Unas piernas, una chaqueta de cuero con tachuelas, una acompañante vestida de tul azul.




Otra falda y un, ejem, culo.

No vimos mucha #musa, la verdad, pero siempre se encuentran bellas damiselas, sólo hay que estar atentos:




Bolsaco.

Y al final es difícil no enamorarse de Edimburgo:





domingo, julio 14, 2013

Nuevas formas de promoción

Desayuno de trabajo en una agencia de publicidad.
-Bueno, pues ya tengo listo el cartel de la promoción para la óptica. Es un 50% en cristales, así que he puesto un 2x1 con los cristales de las gafas.

-No sé, es demasiado sencillo, está muy visto.

-Está muy visto porque es una ÓPTICA.

-Jajajaja, no sé qué haces en una agencia de publicidad cuando podías estar petándolo en Tuiter.

-Bueno, pues si te parece muy visto sacar los cristales de las gafas para hablar de los cristales de las gafas, a ver qué te parece esto:



-¡DOS PIZZAS! Y que la gente se quede media hora delante del escaparate pensando a qué viene lo de las pizzas.

-Eres un puto genio. De esta salimos en el Cerdo agridulce.

lunes, junio 17, 2013

El poder de la publicidad

¿Se acuerdan de la Cartera Aluma, ese objeto absurdo que nos trataban de vender en la Teletienda? Mis hijas estuvieron un tiempo intentando que me la comprara. Un día decidí dejar que me expusieran sus razones durante la cena. Julia tenía 6 años y Silvia 3:



Es fascinante cómo las niñas eran capaces de recitar todas las ventajas de la cartera. Comprueben cómo se quedaron con lo importante del anuncio original:

 

Este anuncio jamás ganará un premio en un Festival, eso está claro, pero no se puede negar que es hipnótico, sobre todo si lo ves a las tres de la mañana y estás un poco borracho (no era el caso de mis hijas, que yo sepa).

Y es un buen ejemplo de lo que muchos anunciantes entienden por publicidad eficaz, auqnue en formatos distintos a los habituales: mensajes repetidos machaconamente hasta la hartura para que queden grabados en la mente del consumidor.

Para Philip Kotler, gurú de los marketeros y culpable del 85% de los males del marketing moderno, lo importante no es el cómo de lo que se dice, sino la frecuencia de lo que se dice. Para él, simplificando mucho, es mejor decir 10 veces que un coche es más rápido que decirlo una vez de una forma interesante.

Y podríamos decir que tiene razón, a juzgar por la experiencia de mis hijas: hay un mensaje simple (en realidad varios) repetidos hasta la saciedad, y ellas están convencidas de que la cartera Aluma es lo mejor que se ha inventado después de los chupachups. Tremenda eficacia, ¿no?

Pues no.

Porque yo, que soy el que tiene la pasta en casa, sigo sin comprarme la cartera Aluma. ¿Será porque ese estilo de publicidad tan simple sólo es capaz de convencer a gente tan inocente como unas niñas de 6 años?

martes, junio 11, 2013

Rebeca Rus firma en la Feria del Libro de Madrid (otra vez)

Llegan los calores, las chicas con shorts, los jóvenes con bermudas absurdas, las musas están en las piscinas, y llega la cita de Rebeca Rus en la Feria del Libro. Este año será así:

Rebeca Rus
firmando ejemplares de todos sus libros
el domingo 16, de 12 a 14 horas en la caseta 150

En episodios anteriores, Rebeca se enfrentó al malvado Ken Follet (perdiendo en firmas pero ganando moralmente), al heredero de Ken Follet, Ildefonso Falcones (la cosa acabó en empate técnico) y a todos los escritores nórdicos de novelas negras (donde fuimos traicionados pero acabamos ganando e instaurando la tradición de llevar el casco de las firmas).

Este año no hay rival para la señorita Rus. Ya saben ustedes que tiene dos novelas en el mercado, la muy divertida Ginebra para dos y la novela online -y en progreso- ¿Y ahora qué hago?.

Sería un poco abusar.

Así quenos limitamos a invitarles a que se pasen por la Feria, donde podrán concoer a la bella autora, si es que no la conocen ya, y tal vez -no prometo nada- venga también Bar Refaeli, si la convenzo de que deje atrás sus locos celos.

P.D. Inviten a sus cien mejores amigos al evento. El que más amigos lleve obtendrá la custodia de nuestra primogénita durante UN AÑO (hasta la próxima Feria del Libro).

lunes, junio 10, 2013

El verano ya llegó, ya llegó, ya llegó

Lo que tiene fama es la primavera, ya saben, Ya es primavera en El Corte Inglés, pero desde hace unos años es más impresionante la campaña de verano de El Corte Inglés. Esta temporada se han vuelto a hacer con el campeonato oficioso a mejor valla veraniega que otorgo tras un detallado análisis, gracias a la siguiente obra maestra (click para ampliar):



Cuatro macizas muy macizas (pero mucho), ocho piernas larguísimas, un audaz uso de la palabra Biquinis (y no bikinis), una oferta de 10 euros a buen tamaño, un logo enorme y el Summertime para que sepamos de que estamos hablando.

Ya con estos ingredientes descritos, especialmente el de las macizas, tendríamos el que posiblemente sea el mejor anuncio gráfico del verano, pero es que además en esta valla hay psicodrama, historia, cliffhanger, varios niveles de lectura, en fin, todo lo que hace que esta valla sea una obra maestra.

¿Se han fijado?

Quizá no porque a lo mejor sólo se han fijado en las piernas y los ombligos de las muchachas. De modo que vamos a hacer un zoom manual.



¿Por qué esta esta chica TAN ENFADADA? Tanto que su amiga (¿su amante?) la tiene que sujetar de la cintura para llevársela con ella. ¿Y a quién mira tan enfadada? A las otras:



Que se están partiendo de la risa; de hecho una de ellas está medio doblándose y la otra la tiene que sujetar para que no se caiga. ¿Y de qué se ríen con esos dientes tan blancos?, se preguntarán ustedes. Pues no sabemos. Pero yo diría que de las otras dos o al menos de la de la cara enojada.

¿Venga ya! ¿Cómo va a ser eso? Que sí, mirad:



Las de la derecha tronchadas de risa y la de la izquierda en plan Os vais a enterar de lo que vale un peine.

Y aquí es donde está el drama. ¿Qué va a pasar? ¿Habrá pelea de gatas en la valla Otoño-Invierno?  ¿Tuvo la de la izquierda una historia con una de las de la derecha? ¿Por qué llevan tantas pulseras todas?





viernes, junio 07, 2013

Valiente en un cincuenta por ciento


Aquí tenemos un valiente que cuando llega la hora de demostrarlo se echa atrás y usa los puntos suspensivos. Mucho con dos cojones y luego no te atreves ni a escribir completa la palabra cojones.

Mal. Suspendido.

Y otro día me explicas por qué CON va con mayúsculas.

miércoles, junio 05, 2013

Llega el insulto políticamente correcto


Al fin. Un insulto inclusivo que no discrimina por razón de género usando un lenguaje sexista. Ya era hora.

domingo, junio 02, 2013

Nunca entiendo qué quieres decirme

Hacer anuncios es muy difícil, os lo aseguro. No es que quiera lloriquear ahora y daros pena, pero es que es la verdad. Hay mucho que decir, poco tiempo, mucha gente que mete mano en lo que estás haciendo, fuera de la oficina hace mucho mejor tiempo que dentro, etcétera. Un anuncio bueno es un pequeño milagro porque tiene que salvar cientos de dificultades.

Yo si te digo la verdad los anuncios de Tampax o Evax nunca los he entendido mucho, pero lo atribuía a que hablaban un lenguaje femenino, en plan "entre nosotras nos entendemos". A mí lo de A qué huelen las nubes me pareció bien, porque era una nueva manera de hablar de eso cuando hasta ese momento la única forma parecía ser copiar un prospecto de una farmacia y sacar señoras en bata. Pero desde entonces los publiciteros nos hemos lanzado a una senda en la que ya no sabemos muy bien qué queremos decir, creo yo, o al menos no conseguimos que el espectador reciba un mensaje en claro.

Porque este anuncio de Tampax, por ejemplo, parece más encaminado a reivindicar el Dadaísmo que a vender tampones. Y trae más preguntas que respuestas:


Por ejemplo: ¿por qué baja con tanta prisa y tan contenta a la piscina Amaia?

¿A dónde está mirando el vigilante con sus prismáticos? ¿Es que necesita prismáticos para vigilar la piscina de veinte metros que tiene a su cuidado?

¿Por qué el de sombrero ve lo que está pasando pero no avisa?

¿Por qué, de entre todas las cosas que lleva Amaia en el bolso, Pepe Sonrisas elige justamente el tampón?

¿Por qué cuando Amaia le sorprende, él no se sorprende?

¿Por qué cuando Amaia le sorprende, ella no se sorprende de que no se sorprenda?

¿Por qué en vez de darle una bofetada con tirabuzón y vuelta atrás, Amaia le sonríe y le coge la mano de esa manera tan... sensual?

¿Por qué el del sombrero aparece de pronto en la imagen de esta manera tan rara?

 

 ¿Por qué parece que en vez de estar hablando de tampones estén haciendo una representación del fornicio?

¿Y por qué esta tan contento el ladrón? ¿Cree que ha ligado?

¿Por qué se acerca el del sombrero? ¿A ver si pilla algo?

   

¿A qué se refiere Amaia con "el lugar correcto"? ¿Cuál o cuáles son el incorrecto?

¿De qué se ríe este (otra vez)?

 

 ¿Por qué el tipo abre la mano a ver qué hay dentro cuando Amaia retira la suya? ¿Qué esperaba encontrar?

 ¿Por qué hay ese fallo de rácord cuando ella chasquea los dedos y él vuelve a tener el puño cerrado?

¿Por qué al abrir la mano realmente NO HAY NADA?

¿Es todo un sueño de David Lynch o de Resines?

¿Por qué nos suena la cara de este tipo? (Gracias por el aviso, Kuluska)

 Ah, se ve que al final en realidad no consiguió el trabajo y tiene que dedicarse al hurto.

¿Qué está mordisqueando de pronto el socorrista? ¿Qué simboliza que esté comiendo menta o hierbabuena?

 Si Amaia lleva puesto un tampón, ¿es la mejor elección un bañador?

De todos los bañadores del mundo, ¿no había ninguno que le quedara peor que este?

Y lo más inquietante: ¿por qué este es el único producto que no anuncia Martina Klein?
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