miércoles, abril 17, 2013

Gente valiente

Madre mía lo que me manda Carlos. De Valencia. 


El mundo está lleno de gente temeraria.

Viva.

jueves, abril 11, 2013

Cómo se hace una pastilla de jabón

Antes de empezar a hablar, os digo que he publicado esto en Amazon y os pido que lo compréis. Está a menos de euro. ¿Cuáles son las palabras mágicas? Por favor.

 
Y ahora hablemos del tema con tranquilidad.

Hace ya muchos años se me ocurrió escribir un relato basado en cosas que me habían pasado en la infancia. Era la primera vez que escribía sobre algo tan personal, o que tenía una base tan personal, y el relato se fue escribiendo casi solo, como si yo sólo tuviera que desenrollarlo. Si alguna vez habéis escrito sabréis cómo es esa sensación maravillosa de que la historia te vaya llevando con naturalidad, en lugar de tener que pelear con cada frase. Comenzaba con algo que había sucedido cien veces en mi casa: la elaboración de pastillas de jabón caseras. Como estas:




La obra final, que tenía espíritu de cuento pero tamaño de novela corta, se llamaba Cómo se hace una pastilla de jabón y fue el primero de mis relatos que consiguió un premio literario fuera del colegio: el IV Premio de Novela Corta Tétrada Literaria. Nos fuimos a Llodio a recogerlo y rara vez he estado más a gusto en una entrega de premios. Charlando con la mujer de uno de los miembros del jurado, me dijo que le encantaba el personaje del padre, y cómo había descrito la manera en que le afectaba el alcohol. Le di las gracias, porque la verdad es que es un personaje que también a mí me gustaba mucho. Más tarde, Rebeca me contó que antes de hablar conmigo esa mujer se había acercado a ella para preguntarme cómo era mi padre: le daba miedo hablar conmigo del personaje medio borracho y encontrarse con que me estaba ofendiendo. ¡La confusión entre realidad y ficción que tantos buenos ratos me ha dado en la vida y que tantas veces aparece en las cosas que escribo!

Tras aquel primer premio siguieron muchos otros (ejem), la mayor parte de ellos con relatos que no tienen ningún contacto con mi vida. Pero escribí otros dos que sí se basaban en cosas que me habían sucedido cuando era niño, y los dos parecieron escribirse tan fácilmente como el primero: Yo era el mejor delantero centro del mundo y ¿Cortito como siempre, chaval?

En el primero de ellos un chaval fantasea con que juega muy bien al fútbol, aunque en realidad el pobre es muy malo. Y mira, qué casualidad, yo en la EGB me apunté al equipo de fútbol sala del colegio, jugamos en Torrelaguna (que está como a 40 kilómetros de mi pueblo) y cuando terminamos mi padre me dijo que lo que más le había gustado de cómo jugaba yo es que cuando perdía la pelota bajaba a defender, en vez de quedarme parado. Igual han pasado casi treinta años de esa escena, ya ven ustedes, y aún la recuerdo. A lo mejor tengo que escribir otro relato del tema, porque el caso es que esa escena no aparece en Yo era el mejor delantero centro del mundo.

En cuanto al tercer y último relato del volumen, ¿Cortito como siempre, chaval?, que habla de las vivencias de un niño en una peluqería de barrio, también está basado en una peluquería (y un peluquero) de verdad. Esta peluquería:


 


El protagonista principal, el viejo peluquero que trabajó durante cincuenta y siete años en la peluquería, se jubiló. A mí padre se le ocurrió que sería un bonito detalle darle el relato que había escrito sobre él, así que me pidió que se lo dejara. Lo hice, y mi padre lo leyó, naturalmente. Lo que más le llamó la atención es que en el relato el padre del niño nunca da propina (es un detalle recurrente), así que, antes de imprimirlo, cambió todas las partes en las que no daba propina. Se lo dio al peluquero y luego me lo contó. ¡No iba a dejar que el peluquero pensase que él era un tacaño! Le tuve que dar la razón, claro. Quién va a ser capaz de diferenciar entre realidad y ficción. Si a veces me cuesta hasta a mí.

De hecho en estos relatos hay tres niños que son esencialmente el mismo, pero que son distintos entre sí. Y hay tres padres que son esencialmente mi padre pero no llegan a serlo del todo porque en realidad son tres personajes distintos entre sí.

Cosas todas que se entienden mejor cuando se lee el libro. Guiño, guiño. Codazo, codazo.

viernes, abril 05, 2013

Un anuncio que me hace gracia

Sencillo, cortito, barato y cuenta muy bien el producto.




Mi única duda al ver este anuncio será si al público al que se dirige le hará también gracia. ¿Tendrán el sentido del humor suficiente como para sobreponerse a lo que para ellos es sin duda un problema grave? ¿Se sentirán ofendidos? Pues no sé. Pero es curioso que hay otros anuncio con la misma chica pero diferente problema. Se ve que la moza tiene ojo clínico (patum tsss) para encontrar hombres con problemas en la cama:



Y aquí la versión previa del anuncio central:



Qué interesante cómo el anuncio previo, el teaser, está siempre al borde de lo porno. Interesante también, estratégicamente hablando, que traten de atraer a hombres en general para ver el anuncio, tengan o no disfunción erectil. Claro que el anuncio funciona por la sorpresa, así que supongo que es la única manera de convocar al público que te interesa sin que sepa la razón por la que le convocas. Llegar a tu público por elevación. Con perdón.

Y aquí tenemos el clásico final feliz que probablemente ha pedido el cliente:



En fin, que una campaña muy apañadita. ¡Y qué pechos!

miércoles, abril 03, 2013

Carteles que son obras maestras

Escher o Nolan están detrás de este hermoso cartel de una zapatería, lleno de ingeniosas referencias y detalles de segundo plano:


Yo soy muy de bares que se llaman como la calle en la que están, y me parece igual de bien con las zapaterías. Que estás al lado del Metro de Quintana, pues Quintana se llama la zapatería. Así además ya tienes el logo solucionado. ¡Pero espera! ¿Y si te dicen que lo has copiado? O a lo mejor: oye, ¿lo del metro no será de viejunos? Pues le ponemos una K y matamos dos pájaros de un tiro.

Y hablando de dos, ¿por qué no usar DOS idiomas para detallar a qué nos dedicamos? Por si pasa alguien que sólo habla inglés y no se fija en qué hay en el escaparate. De ahí ese maravilloso Shoes en grande que sin embargo se ve superado por el grandioso ¡Zapatos! que le acompaña. Los signos de admiración es lo que tienen, que engrandecen todo. ¡Y son gratis! ¡GRATIS!

Como las mayúsculas, por eso a la gente le gusta tanto poner mayúsculas para resaltar cosas, como MODA. Las mayúsculas siempre funcionan, que se lo digan si no a MASA ENFURECIDA, que consigue que cualquier frase, por boba que sea, tenga éxito y sea retuiteada. Es un poco como el acento andaluz para contar chistes, que es que es oír un seseo y se nos aflojan las tuercas de la risa. Siempre que tengas dudas sobre algo, ponlo EN MAYÚSCULAS y ya verás qué bien funciona.

A menos que la duda sea sobre la tilde. En ese caso lo que tienes que hacer es ponerlo algunas veces y otras no, como en el caso del Tú tienda de MODA frontal y Tu tienda de MODA lateral. Así siempre aciertas.








jueves, marzo 28, 2013

Gente harta

Me envió mi hermano este cartel que comparto con vuesas mercedes:



Carteles que te hacen pensar: ¿cómo habrá sido la vida de este hombre hasta que ha decidido ponerse a escribir este cartel? ¿Y por qué la gente hace cosas tan raras?

Yo creo que a este tipo hay que admirarlo más allá de cualquier medida, porque un tipo que ve cómo la gente escupe en la pared y en vez de cagarse en todo escribe un cartel y dice por favor y gracias es para que se presente por un partido político y votarlo en masa.



lunes, marzo 25, 2013

El gol del Buitre

Hace poco me pidió Juanan Salmerón que escribiera para su blog un pequeño post sobre algún gol que recordara. Somos los goles que hemos vivido, decía él. Lo hice, pero en vez de enviarle uno escribí varios, no sé bien si porque soy compulsivo o porque soy viejo y ya he vivido muchos goles. El caso es que él publicó uno de los que envié y pensé que era una pena desperdiciar algo que he escrito, con lo poco que puedo últimamente; así que yo pongo aquí otro.

El gol del Buitre

Yo era muy de Santillana, mucho, con sus espaldas enormes, su peinado agreste de cabecear balones desde la Luna, su gesto serio y fanático. Todos éramos muy de Santillana y su resuello indesmayable, su manera de perseguir el balón como si el Destino del mundo dependiera de llegar a él y darle una patada hacia la portería, de la manera enloquecida, como si estuviera poseído por un dios de la guerra, con la que culminaba remontadas épicas.

Y entonces llegó Butragueño. Si Santillana era un puma, Butragueño era un halcón. Santillana corría y Butragueño se paraba en el área. Santillana atacaba como una manada y Butragueño flotaba. Santillana atacaba el balón y Butragueño lo hipnotizaba. Santillana era un hombre; Butragueño era un niño.

Y con su cara de niño bien, de peinado por su madre antes de salir al Bernabéu, recogía un disparo rebotado que se iba lentamente hacia la banda, con calma, y de repente, un quiebro hacia la línea de fondo para superar a un defensa, entrando como un puñal, alcanzaba el balón un metro antes de la línea pero ya con otro defensa encima y, sangre de horchata, de serpiente, amagaba ir hacia dentro para hacer el regate hacia fuera, hacia la línea, y le salía bien, y encaraba sin espacio al portero y de nuevo amagaba el regate hacia fuera, o el pase, y daba un paso más hacia dentro, como un prestidigitador. Ahora lo ves, ahora no lo ves. Y ya estaba solo delante de la portería, casi sin ángulo, y empujaba el balón dulcemente hacia dentro antes de que llegara el séptimo de caballería.

Y luego levantaba el dedo, trotando tranquilamente, mientras el resto del equipo lo aclamaba y Juanito lo izaba a hombros porque sabía que acababa de lograr algo maravilloso, y Santillana lo abrazaba porque en todos aquellos años nunca había visto nada parecido. Aquella audacia, aquella sangre fría, esa despreocupación que más tarde, mucho más tarde, vimos en Romario, que fascinaba a propios y extraños. Y él caminando al centro del campo mientras dos de sus víctimas -una de ellas Juan José, alias Sandokán- le daban la mano para felicitarlo.



Seguíamos siendo de Santillana, cómo no íbamos a serlo. Pero era como si estás medio enamorado de una chica mona que conocías del pueblo y de repente te presentaban a una supermodelo. Elijas lo que elijas, ya nada es igual.



domingo, marzo 17, 2013

Venid a ver a Rebeca Rus el sábado 23

Yo sé que hay mucha gente que sospecha que en realidad Rebeca Rus no existe verdaderamente y es una creación mía, como lo fue Madame Bovary ("Madame Bovary soy yo", dijo Flaubert) o en cierta manera Marlene Dietrich ("Marlene Dietrich soy yo", dijo Josef von Sternberg).

Para esa gente desconfiada, ya os vale, este sábado día 23 hay una oportunidad de ver en vivo y en directo a Rebeca Rus, cuando presente su novela Ginebra para dos. Os lo pongo aquí en negrita para que no haya duda. Y en gordo:

Rebeca Rus. Sábado 23 a las 12.30.
Librería Lé.
Paseo de la Castellana 154.

Ver a Rebeca debería ser razón suficiente para ir, pero es que además estará presentando a la autora y su novela Estefanía García, alias Estefanía C2T, bloguera de renombre entre otras muchas cosas.

Y por si fuera poco habrá ese clásico vino español de las presentaciones literarias, proporcionado amabilísimamente por Vinorama.

Y por si fuera poco habrá también un estupendo catering preparado y servido por el equipo de Patricia Arismendi

Y por si fuera poco también estaré yo por ahí, claro, haciendo una demostración en directo de cómo bajo la basura y dejándome tocar los bíceps por todo aquel que quiera hacerlo.

En fin, os esperamos este sábado en la Librería Lé para echar unas risas, repartir unos besos, pasar un buen rato e incluso hablar de este divertidísimo libro que lo está petando, o como digáis ahora los modernos:

 Ya deberías conocerlo porque lo deberías haber comprado. Pero bueno.

Si no vais es que no sabéis lo que es bueno. Y me quedaré con vuestra cara.

P.D. Voy a poner una foto de Kate Upton en bikini para mantener la tradición y que más gente vea este post. He intentado encontrar una foto de Kate Upton en bikini leyendo un libro y no ha habido manera.



P.P.D. Voy a poner una foto de Bar Refaeli en bikini que si no se me pone celosa y no quiero problemas.


P.P.P.D. Voy a poner una foto de Hugh Jackman para que no digan que soy machista.


P.P.P.P. D. Nos vemos el sábado. No me falléis.

martes, marzo 12, 2013

Te lo estoy pidiendo por las buenas


Mayúsculas aparte, claro.

Me gusta que el RESPÉTALA esté en tipografía más grande, lo que los publicitarios llamamos técnicamente "en tocho".

También me gusta que diga, modestamente, "trabajillos", supongo que para no despertar envidias. Y desde luego, la gran aportación de esta humilde hoja que pide respeto, el "ganarnos el sustento", porque aquí somos muy de perífrasis y más si son consecuencia de una preocupación estilística (la de no repetir "ganarnos la vida")

Así que yo voto SÍ, respetad la furgoneta, perillanes.

P.S. Queda por saber qué le hacían los perillanes a la furgoneta o qué era predecible que le hicieran para que alguien tuviera que escribir y pegar en el vehículo un papel así.

viernes, marzo 08, 2013

¿Por qué les gusta a los niños tanto Walt Disney?


Walt Disney
(e)s tu Dios
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