La primera vez que escuché una cuña de la campaña “Real Men of Genius” de la cerveza americana Bud Light (originalmente la campaña se llamaba “Real American Heroes” hasta que el 11 de septiembre obligó a los creativos a buscar un nombre políticamente correcto) un pensamiento me asaltó: ¿Por qué, por qué, por qué, por qué no se me había ocurrido a mí una campaña así? La respuesta es sencilla:
- No tengo tanto talento.
- Ni clientes que lo valoren.
- Ni clientes dispuestos a gastarse semejante pasta en una cuña de radio.
Y es que en este país, la radio es un medio bastante denostado. No se le concede mucha importancia, creativamente hablando, vamos. Sólo hay que escuchar Carrusel Deportivo para hacerse una idea del nivel de neuronas que se manejan muchas veces en este medio. En eso los americanos nos superan. Con creces. Y la campaña de Bud Light es la mejor muestra de ello. Como esta cuña de ejemplo, una de mis favoritas:
MR. CHINESE FOOD DELIVERY GUY.
Locutor: Bud Light presents Real American Heroes.
Coros: Real American Heroes.
Locutor: Today we salute you: Mr. Chinese Food Delivery Guy
Coros: Mr. Chinese Food Delivery Guy.
Locutor: Without you, we´d be forced to do the unthinkable when we wanted Chinese: drive to a restaurant.
Coros: Moo shoo Gai pan.
Locutor: But you, sir, bring it to us in under 20´.
Coros: Ride like the wind.
Locutor: Armed with your rickety bike, your battle traffic, bad weather and the occasional busted elevator, and why do you do it? Because somewhere, some guy is waiting for his Kung Pow crab puffs, and he´s got a dollar fifty seven with your name on it.
Coros: That´s ten per cent.
Locutor: So crack open an ice cold Bud Light, oh mercenary of the mandarin chicken, and know that when America is looking for a man to get the job done, you do deliver.
Coros: You do deliver.
¿Cómo se puede hacer algo tan divertido hablando de un repartidor de comida china? ¿Cómo se puede montar toda una campaña alrededor de los miles de Don Nadies que pueblan un país y conseguir no sólo que nadie se sienta insultado sino que, además se sientan orgullosos de ser don nadies? ¿Cómo se puede convencer a un cliente de que su campaña será todo un éxito aunque no se explique nada de su producto? Y lo que es más, ¿cómo consiguieron convencer a ese mismo cliente para que se gastase en cada una de las cuñas un ojo y parte del otro en cambiar la música, la letra de la canción y en contratar unos coros cuando en radio lo único que se suele hacer es coger una musiquilla de biblioteca de fondo y punto? Aún no lo sé y puede que sea esa la parte del proceso (la parte de vender la campaña) que más admiración me produce.
Vamos, que aunque en este país haya creativos con talento para hacer algo así todavía no sé si hay algún cliente capaz de comprarlo. Así que tendré que conformarme con escuchar una y otra vez la fantástica campaña de Bud Light mientras me pregunto por qué nunca haré una campaña así. Si queréis hacer lo mismo, aquí encontraréis todos los mp3´s.



