martes, junio 13, 2006

La mejor campaña de radio de la historia

La primera vez que escuché una cuña de la campaña “Real Men of Genius” de la cerveza americana Bud Light (originalmente la campaña se llamaba “Real American Heroes” hasta que el 11 de septiembre obligó a los creativos a buscar un nombre políticamente correcto) un pensamiento me asaltó: ¿Por qué, por qué, por qué, por qué no se me había ocurrido a mí una campaña así? La respuesta es sencilla:

- No tengo tanto talento.
- Ni clientes que lo valoren.
- Ni clientes dispuestos a gastarse semejante pasta en una cuña de radio.

Y es que en este país, la radio es un medio bastante denostado. No se le concede mucha importancia, creativamente hablando, vamos. Sólo hay que escuchar Carrusel Deportivo para hacerse una idea del nivel de neuronas que se manejan muchas veces en este medio. En eso los americanos nos superan. Con creces. Y la campaña de Bud Light es la mejor muestra de ello. Como esta cuña de ejemplo, una de mis favoritas:

MR. CHINESE FOOD DELIVERY GUY.
Locutor: Bud Light presents Real American Heroes.
Coros: Real American Heroes.
Locutor: Today we salute you: Mr. Chinese Food Delivery Guy
Coros: Mr. Chinese Food Delivery Guy.
Locutor: Without you, we´d be forced to do the unthinkable when we wanted Chinese: drive to a restaurant.
Coros: Moo shoo Gai pan.
Locutor: But you, sir, bring it to us in under 20´.
Coros: Ride like the wind.
Locutor: Armed with your rickety bike, your battle traffic, bad weather and the occasional busted elevator, and why do you do it? Because somewhere, some guy is waiting for his Kung Pow crab puffs, and he´s got a dollar fifty seven with your name on it.
Coros: That´s ten per cent.
Locutor: So crack open an ice cold Bud Light, oh mercenary of the mandarin chicken, and know that when America is looking for a man to get the job done, you do deliver.
Coros: You do deliver.

¿Cómo se puede hacer algo tan divertido hablando de un repartidor de comida china? ¿Cómo se puede montar toda una campaña alrededor de los miles de Don Nadies que pueblan un país y conseguir no sólo que nadie se sienta insultado sino que, además se sientan orgullosos de ser don nadies? ¿Cómo se puede convencer a un cliente de que su campaña será todo un éxito aunque no se explique nada de su producto? Y lo que es más, ¿cómo consiguieron convencer a ese mismo cliente para que se gastase en cada una de las cuñas un ojo y parte del otro en cambiar la música, la letra de la canción y en contratar unos coros cuando en radio lo único que se suele hacer es coger una musiquilla de biblioteca de fondo y punto? Aún no lo sé y puede que sea esa la parte del proceso (la parte de vender la campaña) que más admiración me produce.

Vamos, que aunque en este país haya creativos con talento para hacer algo así todavía no sé si hay algún cliente capaz de comprarlo. Así que tendré que conformarme con escuchar una y otra vez la fantástica campaña de Bud Light mientras me pregunto por qué nunca haré una campaña así. Si queréis hacer lo mismo, aquí encontraréis todos los mp3´s.

lunes, junio 12, 2006

Un tipo que cae simpatico

Con Lorenzo Silva me pasa una cosa curiosa: cuando estoy leyendo un libro suyo no paro de encontrarle defectos. Defectos menores, vale, pero defectos. Tomemos como ejemplo La reina sin espejo, que acabé hace algunos días. Es el quinto libro protagonizado por Bevilacqua y Chamorro, una pareja de guardias civiles (El lejano país de los estanques, El alquimista impaciente, La niebla y la doncella y el libro de relatos Nadie vale más que otro) que investiga crímenes especialmente complejos.

La historia es lineal, contada en primera persona por Bevilacqua, un maduro sargento de la Benemérita, psicólogo (aunque nunca ejerció y reniega de la profesión), baqueteado por la vida y con aureola de perdedor. El caso, que está bien trabado, es lo de menos: el asesinato de una presentadora de televisión catalana. Bevilacqua y Chamorro tendrán que colaborar con la Policía y los Mossos para introducirse en el mundo de la prostitución barcelonesa.

Y aquí la lista de los defectos:

-Los diálogos quieren ser creíbles, pero en ocasiones resultan un poco artificiosos. No es que sean demasiado falsos, pero hay algo de impostado en ellos. Es difícil de explicar, pero es como si los personajes hablaran a través de una máscara hueca que produce ligeras resonancias y les cambia la voz.
-El protagonista es un perdedor al que la vida le maltrata. Otro más. Basta, por favor, de novelas protagonizadas por perdedores. Máxime si se pasa la novela hablando de lo perdedor que es.
-A veces la novela cae en un tono didáctico sobre los procedimientos de la Guardia Civil.
-A veces, casi diría que para justificarse, el autor hace reflexiones "profundas" sobre la vida, de mano de su narrador. A pesar de la reconocida vocación por hacer un producto de entretenimiento, Silva parece que se obliga a meter con calzador algunas disquisiciones para que la novela coja vuelo intelectual. Sin necesidad. Y sin éxito, creo.
-Lo políticamente correcto impregna toda la obra.
-Hay un párrafo al final, medio poético, que justifica el título de la novela.

A pesar de estos defectos, que son comunes a todas sus novelas, he leído tres de los libros de Bevilacqua y Chamorro, y además La isla del fin de la suerte (un muy interesante experimento) y Carta blanca (que ganó el Premio Primavera y tiene una primera parte maravillosa y una segunda parte horrorosa), y tengo en casa pendiente El nombre de los nuestros. Osea, que a pesar de los defectos sigo leyendo obras de Silva. ¿Por qué?

Pues porque son buenas novelas, a pesar de todo, bien trabadas, construidas a la manera artesana, que puede que no dejen páginas imborrables para la Historia de la Literatura pero que tampoco defraudan nunca, novelas bien contadas, de pulso firme, que dan lo que ofrecen, esto es, entretenimiento más que digno. Se dejan leer muy bien, sin problemas, tienen tramas apasionantes y personajes bien dibujados que sobre todo, aquí está el meollo, amigos, parecen reales. Reales y simpáticos. Bevilacqua quizá tendrá muchos defectos de construcción, pero es un tío que cae simpático, dan ganas de saber más sobre él, de que nos cuente más historias. Es como ese cuñado que viene en las fiestas de Navidad que te narra sus aventuras en París: mientras le escuchas, y tal vez cuando se ha ido, piensas: "menudo golfo, y juraría que le huele el aliento a ajo". Pero cuando vuelve la próxima Navidad, no puedes más que preguntarle: ¿y qué tal en París?

Personajes. Ese es el puntal de la Literatura desde hace ya siglos. Por eso leemos novelas. Lorenzo Silva lo sabe y ha conseguido crear un personaje al que resulta difícil odiar porque parece que fueras tú mismo. No es poco: con esa simple virtud es capaz de compensar el resto de irregularidades de su escritura.

viernes, junio 09, 2006

La Ruta de la Croqueta II

Dado el éxito de crítica y público del post dedicado al croquetismo, mi querida media naranja ha desempolvado sus apuntes (¡Sí, señores! Así de en serio nos tomamos en este blog las cosas. O, al menos, algunas cosas) para alegría y alboroto de todos los fans de tan digno delicatessen. Así que, abróchense los cinturones, porque aquí llega la Ruta de la Croqueta 2º Parte, Más Allá de la Bechamel Enriquecida con Nuez Moscada.

Era la primavera-verano del año 2002. Eran otros tiempos: para empezar yo entraba en una 38 y aún creía que los Reyes Magos eran los padres. Y eso,… éramos más jóvenes, más fuertes y más decididos (que ninguno tuviéramos niños tiene mucho que ver con este estado de libertinaje total en el que nos encontrábamos imbuidos), así que decidimos lanzarnos a la jungla del asfalto madrileña, buscar más locales que hiciesen del croquetismo un fino arte y lanzarlos al estrellato. He aquí una selección de los sitios que visitamos en aquella segunda ruta por la zona de La Latina y los alrededores de la Plaza Mayor:

-POSADA DE LA VILLA (Cava Baja, 9): ¿Su especialidad? Pues eso mismo, croquetas. Imprescindible pedir pan de pueblo, aunque es muy triste que te lo cobren aparte.
-LA SANTA (C/ Segovia, 16): Aparte de unas croquetas de campeonato también se cuenta que la fondue de queso está estupendo y los pinchos de carne y cangrejo.
-TABERNA DE DON PEDRO (Don Pedro, 20): Ni la decoración, ni el ambiente, ni las tapas que aquí se sirven entroncan con el estilo de los bares convencionales. Para beber lo mejor es el espléndido vermut de grifo Yzaguirre y para comer, la especialidad de la casa: croquetitas, ñam, ñam.
-TABERNA MATRITUM (Cava Alta, 16): Sus croquetas son excelentes, por ejemplo, las de jamón y espinacas. Me parece recordar que el sitio era un tanto pequeño (o que nosotros éramos muchos), pero lo mismo me equivoco, porque desde que soy madre he perdido varias neuronas y la conciencia de mi vida anterior.
-CASA ANTONIO (Latoneros, 10): El local donde cerramos aquella última ruta. Antigua Casa Matías, un local centenario con azulejo arabesco. Mantiene intactos elementos estéticos de antaño, como su preciosa barra de estaño. Tapas sencillas bien elaboradas y ¡croquetas! A aquellas alturas sólo los estómagos más poderosos pudieron atreverse a pedir una croqueta más. El resto, claudicamos.
Desde entonces, nuestra vida ha cambiado un pelín y no hemos vuelto a hacer Periodismo de Investigación, pero estos últimos post han despertado mi espíritu inquisitivo. No veo nada claro que, en breve, nos atrevamos con una Ruta de la Croqueta III, pero, y por si las moscas, he ido buscando y estos son los locales de los que más se habla en la red de redes:

-LA TASQUITA (Juan de Urbieta, 24): Un local de los de siempre, unas croquetas de las de siempre.
-EL JURUCHA (Ayala, 19): Todas las tapas de este local están tremendas, las croquetas son de lo mejorcito. Cuando trabajaba en Equipo Tres lo visitaba siempre que mi exigua paga de copy-mal-pagado me lo permitía.
-MELO´S (Calle del Ave María, 44): Lo malo de este local es que siempre está hasta arriba, lo bueno es que las croquetas son inmejorables y que además hacen una cosa llamada “zapatillas” (pan de hogaza con relleno) que debería tener su propio club de fans.
-EL ALMIREZ (Maldonado, 5): Croquetas de morcilla ahumada con pasas, no digo más.
-LA VINATERIA (Ponzano, 21): Croquetas de roquefort con piñones o de salmón. Me quito el sombrero.
-EL TOMILLAR (Profesor Waksman, 14): De buen tamaño y con dos ingredientes: queso y jamón.

Así que ya sabéis, amigos: si con la cercanía del verano os sentís agobiados con tanto anuncio de anticelulíticos y parches adelgazantes, ahora tenéis una forma de rebelaros ante tanta presión:

COMIENDO CROQUETAS.

jueves, junio 08, 2006

¿Qué estás haciendo últimamente?

Cuando trabajas en publicidad la gente parece tener un interés morboso en saber qué anuncios estás haciendo en ese momento (es algo que no sucede en Medicina, por ejemplo: "Y dime, hijo, ¿qué enfermedades has curado últimamente?"). La mayor parte del trabajo de los creativos no es muy lucido (en efecto, las fotos con modelos brasileñas prácticamente desnudas, o los rodajes en lugares paradisíacos con modelos brasileñas prácticamente desnudas, o las grabaciones de cuñas de radio con modelos brasileñas prácticamente desnudas no son tan frecuentes como pensáis), de manera que generalmente uno se encuentra escurriendo el bulto, saliendo por peteneras, hablando ambiguamente o cambiando de tema, sin más.

El caso es que acaba de ver la luz una cosa de la que me siento moderadamente orgulloso -no es poco en estos tiempos oscuros para la creatividad-, así que os la cuento. Se trata de una acción especial para Calle 13 -el canal de acción y terror-, lo que se viene llamando últimamente Guerrilla.

Imaginaos que bajáis a vuestro garaje, os metéis en el coche, metéis la llave, miráis por el retrovisor, y en el espejo del retrovisor veis esta cara:



El susto es de aúpa, porque parece que tienes un intruso, muy mal encarado, dentro del coche. Pero no, tranquilo, no está dentro. Si bajas y miras la luna trasera, hay solo una silueta de un hombre, con la foto que habéis visto de un lado y un texto que dice: Comparte la tensión que provoca Calle 13 con tus amigos.

El efecto es muy realista: de verdad te crees que hay alguien dentro del coche. Incluso aunque lo hayas puesto tú, no puedes evitar sobresaltarte al ver la cara en el retrovisor.

Ahora Calle 13 ha decidido que todos puedan gastar esta broma a sus amiguetes y te puedes bajar de su web la foto aquí. Además hay un pequeño vídeo ilustrativo y las instrucciones de uso aquí.

Así que ya sabéis: ¿algún amigo se ha comportado regular últimamente con vosotros? Que se lleve su merecido. Por listo. Y contádselo a la gente para que hagan lo mismo a sus amigos. ¡Instauremos el Mal! ¡Que vuelvan las bromas pesadas! ¡Y si no sabe soportar una broma, que se vaya del pueblo!

¡Volad, pequeños, volad!

martes, junio 06, 2006

Esta maldita y maravillosa ciudad que es Madrid.

Hay días en los que algunas cosas de mi Madrid me sacan de quicio, como si en vez de una ciudad fuese una persona con la que comparto vida desde hace tiempo y a la que no siempre puedo dejar pasar sus manías y sus vicios. Pues con Madrid me pasa lo mismo. Me saca de quicio un día sí y otro también:

1.- Porque hay un mal humor general imperante y la crispación campa por sus anchas.
2.- Porque la gente se ha olvidado de la educación o la educación se ha olvidado de la gente o no se arrejuntan o no sé, no lo tengo muy claro.
3.- Porque hay tantas obras, vallas, zanjas, agujeros, etc., que ya no sabes si las calles buenas son las que están en obras o las que no (porque el Ayuntamiento las tiene dejadas de la mano de Dios).
4.- Porque son demasiados los coches, los automóviles, los utilitarios, los vehículos, los camiones, los autobuses, los taxis, las furgonetas, las camionetas, las motos y todas esas cosas que van sobre ruedas que van por ahí contaminando y haciendo ruido.
5.- Porque odio el Metro en hora punta.
6.- Porque odio el Metro en hora punta averiado (o sea, todos los días) sin aire acondicionado y con el volumen del megáfono a toda mecha diciéndote lo averiado que está.
7.- Porque los camiones de reparto, los de la basura y los que reciclan el vidrio montan un jaleo tremendo bajo la ventana de mi dormitorio, normalmente, a eso de las tres de la mañana.
8.- Porque está sucio y descuidado, como alguien falto de cariño.
9.- Porque hay pocas flores.
10.- Porque es imposible pasear con un carrito de bebé sin sentir que se está participando en una ginkana improvisada.
11.- Etc.

Y sin embargo, no puedo dejar de querer a Madrid por cosas como:

1.- Poder tomar el brunch los domingos con mis amigos, con lo cosmopolita que suena decir que has quedado a tomar el brunch y lo mejor que sienta ponerse morado a pan caliente, mantequilla y mermelada, bollos, huevos revueltos con salmón/salchichas/roastbeef/etc, zumo de naranja recién exprimido y cienes de tazas de café por menos de veinte euros (porque ¡a ver dónde comes tú ahora en Madrid así de bien por menos de veinte euros!).
2.- La recién inaugurada tercera planta del mercado de Las Ventas, con todo tipo de puestecillos con productos ecológicos, desde carne de vaca de verdad a tomates con sabor a tomate y no a corchopán.
3.- El parque de El Retiro y la sombra de sus árboles centenarios o el parque de El Retiro y sus masas infinitas de hojas color oro o el parque de El Retiro recién llovido o el parque de El Retiro en cualquier época del año.
4.- Los cines en versión original, benditos sean.
5.- Las tiendas de los chinos (¿Cómo era la vida antes de las tiendas de los chinos? ¿Cómo era la vida cuando se acababa la leche un domingo por la mañana y no podías ir a un chino a comprar más?).
6.- La plaza de Quintana los fines de semana llena de vecinos cambiando cromos.
7.- Las tiendas de todo y cualquier cosa que encuentras en cualquier lugar, desde La Boutique del Muelle (todos los muelles que puedas imaginar cerca de la c/Atocha) pasando por el Rincón Extremeño (jamón, queso, licores y conservas de la zona) o la divertida tienda de jabones Lush en la calle Fuencarral.
8.- Los puestos de libros improvisados en la calle y las enormes librerías del centro, las librerías especializadas y las librerías que sirven café y tartas caseras como en las series de televisión norteamericanas.
9.- El bocata de calamares que sirven en El Brillante.
10.- Las terrazas de verano.
11.- Etc.

Seguro que en Gotham y Sin City no hay restaurantes que sirvan brunch. En Madrid sí.


En fin, que, como en todas las historias de amor, cuando se acaba la pasión siempre queda el cariño, la costumbre y las vivencias compartidas que tanto unen. Y en resumen, eso es lo que me pasa con Madrid.

lunes, junio 05, 2006

Tráfico denso

Mi amigo Sergio me envió el otro día este vídeo:



Al principio pensé que era la M30 a la altura del Vicente Calderón, pero al ver los rickshaws me di cuenta de que no, que debía estar grabado en la India. Resulta asombroso ver cómo se manejan en el caos los hindúes. En una calle peatonal cualquiera ocurre lo mismo: hay tanta gente que el descontrol conduce al equilibrio y se van avisando unos a otros para no chocar (con sonidos de advertencia que chasquean igual que nuestros besos, de manera que por la calle hay una especie de continuo besuqueo).

Gracias, majetes

El viernes presentamos Me llaman Fuco Lois, y la cosa fue muy bien: llenamos el pabellón donde se presentaba, echamos unas risas, vimos corretear a los niños, firmé libros a mansalva y recibí besos y parabienes de los presentes. Gracias a todos los que estuvisteis allí acompañándome en el trance. Para los que no estuvisteis (tarjeta amarilla) en los próximos días escribiremos una pequeña crónica de qué ocurrió, y seguramente colguemos un vídeo con los discursos de Andrés Sorel, Antonio Gómez Rufo, Carlos Berzosa y vuestro seguro servidor.

Me parece que la cosa fue divertida y el éxito incontrovertible: como ya ha dicho alguien en los comentarios, se vendieron todos los ejemplares de Me llaman Fuco Lois que había en la Feria. No está mal para este modesto carnicero de textos.

viernes, junio 02, 2006

Alucino pepinillos

Ayer todos los telediarios de este país abrieron con esta noticia: la muerte de Rocío Jurado. Pero no contentos con eso, le dedicaron gran parte de su tiempo. ¡Hasta veinte minutos llegué a cronometrar en algunos casos! Como decía un compañero de trabajo, "con esto y otros veinte minutos más hablando del Mundial que está por llegar ya tienen el telediario hecho".

Y, por eso, alucino pepinillos.

Me parece realmente increíble, vergonzoso y espeluznante que se le dé más importancia a la muerte de una cantante (que sí, que era una Artista con Mayúsculas, y que bien, y bla, bla, bla... pero ya está) que a las manifestaciones de la gente joven por una vivienda digna, por poner un ejemplo, o a los cientos de miles de problemas reales que nos afectan a todos de verdad.

¿A quién pretenden engañar? ¿Qué es todo esto? ¿Panem et circenses?

jueves, junio 01, 2006

Dos anuncios casi iguales

La parodia es un género que en Inglaterra está muy bien considerado. Allí, un tipo que parece tener pelos en la nariz y lleva sombrero es el segundo escritor que más vende del reino, tras J.K.Rowling. Y lo que hace es parodiar las novelas de fantasía, esencialmente. Pero no hemos venido a hablar de Terry Pratchett (para eso es mejor visitar la Concha de Gran A'Tuin), sino de parodias. De parodias de anuncios. Vía Llámame Lola, una vez más, aquí tenemos uno de los anuncios ingleses favoritos para triunfar en Cannes este año (tal vez lo conozcais ya):


Dos minutos y pico de anuncio, que se dice pronto. A mí no me gusta especialmente, la verdad (estoy en minoría en el negocio), pero hay que reconocer que está hecho fantásticamente. Ahora bien, yo prefiero este que le parodia:



Me encanta. Aunque aquí no saldría.
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