De pequeño no había atleta que me fascinara más que Bob Beamon, aquel norteamericano que pulverizó en los Juegos Olímpicos de México la marca del salto de longitud. Beamon venía saltando, según
leo en la Wikipedia, en torno a los 8.20 metros. De pronto Beamon saltó 8,90 metros, superando por la salvajada de 55 centímetros el anterior récord del mundo. El impacto de la hazaña, dice la Wikipedia, fue tal que incluso se acuñó la palabra
beamonesque para describir actos deportivos tan espectaculares como el que nos ocupa.
Luego empezaron a decir que si había sido la altura de la Ciudad de México y tal (ya saben, la proporción del oxígeno y todo eso), pero el caso es que el récord permaneció ahí durante muchísimo tiempo. Nadie se sentía capaz de superarlo, era sencillamente imposible. Carl Lewis ganaba el oro olímpico en el 84 y en el 88, sí, pero seguía a una enorme distancia de Bob Beamon (jódete, Lewis). Sencillamente no parecía posible superar aquel récord hasta después de mucho tiempo.
Hemos encontrado al Bob Beamon de los carteles. Ya vimos a un serio candidato a récord del mundo
hace algunos meses aquí mismo, échenle un vistazo, pero esto supera todo lo que podíamos imaginarnos:

Bien, bien, bien. World record. Por 55 centímetros respecto a la anterior marca. Ya no es sólo por la peculiar ortografía de tantas y tantas palabras o por la exótica manera de lanzar comas al aire a ver dónde caen, sino por corregir todos los errores (lo de todos es un decir, ustedes me entienden) a bolígrafo, tachando lo que no corresponde y sustituyéndolo por lo correcto (ejem). Preocupado porque la gente pensara que este cartel no diera una imagen de profesionalidad, nuestro amigo ha puesto todo su esfuerzo en que cualquiera que leyera el cartel se llevara una buena impresión. Que no piensen que somos descuidados, dice el tipo. A ver si estamos más atentos, se te ha escapado una A en tarjets, se te ha escapado una e en intarnet, se te escapado una uve en mobil. Se te ha escapado un eramos en Libremobilec -tremenda palabra que adopto ipso facto-, si hubieras escrito que te ha escapdo se te habría escapado una a. Más cuidado la próxima vez.
El récord de Beamon tardó casi 23 años en ser batido. ¿Cuánto durará esta plusmarca?