lunes, junio 11, 2007

Si es que es otro nivel

De toda la vida nos han contado que España es diferente, y que este es un país raro y que las cosas que ocurren aquí difícilmente se ven en otros sitios, y no es verdad. Pongamos, por ejemplo, esa noticia de que habían trincado a un traficante de drogas anunciando su mercancía. Pues resulta que estas cosas no sólo pasan en España, no, amiguetes, no. Me envía la muy encantadora Miss Altovoltaje, que está de paseo en la pérfida Albión, esta pintada cercana a su casa:


Diferencias: el traficante español reparte folletitos, mientras que el inglés contrata toda una pared. El inglés coloca ahí su mensaje directo mientras que el español se enrolla como las persianas tratando de contarlo todo, con lo que el mensaje queda mucho menos claro. Y el inglés escribe Drugs, no Drujs.

Si es que los ingleses piensan a lo grande.

viernes, junio 08, 2007

Haz el amor y no la guerra

Aunque parece ser que lo que pretendía en realidad el gobierno de EEUU era hacer la guerra y no el amor, pero no lo tenía muy claro. A lo mejor es que para los americanos lo uno conlleva lo otro. Ya sabéis, del amor al odio sólo hay un paso y cosas así. Por eso, cuando quieren hacer la guerra hacen el amor. O hacen el amor para hacer la guerra. O, más bien, para ganarla y tal.

¿Que de qué demonios estoy hablando?

Está bien. Me explico.

Leo una increíble noticia en Meneame.net con el siguiente titular: Bomba Gay en EEUU. Será una broma, me digo. Un chiste. No, señores, es una noticia de verdad. Y es que resulta que en unos papeles recién desclasificados del gobierno de EEUU se ha encontrado información inédita sobre el desarrollo de tecnología armamentística hace trece años en este país y entre los múltiples inventos que se intentaron desarrollar está este: La Bomba Gay.

Aunque parece una idea sacada de una película de Pajares y Esteso, la triste realidad es que el ejército de EEUU invirtió realmente en investigación para crear una bomba gay, con la cual hacer que los soldados enemigos se encontraran irresistibles los unos a los otros. El plan de la también llamada "Love Bomb" incluía un agente químico afrodisíaco que provocaba una oleada expansiva de comportamientos abiertamente homosexuales entre las tropas enemigas, causando los que los militares denominaban un "desagradable pero no mortal" decaímiento de la moral.

Pero..., esto..., de verdad... ¿esto va en serio?

O sea, ¿cuánto dinero se habrán gastado en investigar este tema? Pues no lo sé seguro (aunque en el artículo hablan de 7,5 millones de dólares), pero bastante porque los tipos no se limitaron a quedarse aquí sino que fueron más allá. Continuo leyendo el artículo y descubro que también sopesaron otras posibilidades:

1.- Desarrollar una sustancia química que provocase una fuerte y tremendamente duradera halitosis en el ejército enemigo. De esta forma podrían identificarlos aún cuando se hiciesen pasar por civiles.

2.-Crear una bomba a la que llamaron "¿Quien? ¿Yo?" que simulaba flatulencias en las tropas enemigas, aunque desestimaron esta idea porque en algunos países del mundo los olores fecales no están mal vistos y, por lo tanto, no era tan efectiva.

3.-Atraer con sustancias químicas a ratas gigantes cabreadas sobre los enemigos y allá se las vieran ellos.

4.- Idem pero con avispas.

Es que lo leo y no lo creo. Es como si tuviera abierto un tebeo de Mortadelo y Filemón y el Profesor Bacterio estuviera haciendo de las suyas. Es que ya me estoy imaginando el brainstorming de los mandamases del ejército:

-Yo propongo que les enviemos una onda destructiva que inutilice todos sus cinturones y cuando se les caigan a todos los pantalones les señalamos y nos reímos de ellos.
-Yo propongo crear una super raza de piojos mega-hiper-desarrollados y cortar sus suministros de Filvit Champú.
-Pues yo que surquemos su espacio aéreo con nuestros cazas y cuando estemos sobre ellos les bombardeemos con una oleada de pirañas agresivas.
-Eso no vale, porque sin agua las pirañas se morirían.
-Entonces creemos una raza de pirañas que puedan sobrevivir sin agua.


¿Es que acaso estas propuestas son menos serias que las anteriores? En fin, que yo no conozco a ningún mandamás del ejército de los EEUU, pero si tuviera la oportunidad de cruzarme con uno de ellos le aconsejaría que se hiciese con esta joyita de estrategia militar:



Estoy segura de que, ya puestos, obtendrían mejores resultados.

martes, junio 05, 2007

El Club Filosófico de los Domingos

Compré El Club Filosófico de los Domingos, de Alexander McCall Smith, en uno de esos saldos del Carrefour o de el Corte Inglés o algún otro supermercado. Es una costumbre malísima que tengo, ya he hablado de ello otras veces, pero es que soy incapaz de resistirme a un libro en tapa dura que cuesta cuatro euros cuando aún tiene la pegatina con su precio anterior de dieciocho (y de hecho se sigue vendiendo a 18 aquí, por ejemplo).

A bote pronto este libro tenía buena pinta. Su autor es conocido por crear una serie policíaca con la primera mujer detective de Botswana, de la que he oído hablar muy bien -no he leído ningún libro-. Este que nos ocupa era el primero de una nueva serie sobre una detective filósofa. Porque ahora los libros de serie negra ya se planifican como integrantes de una serie protagonizada por un detective singular, de manera que cada vez más los nuevos detectives parecen creados en una mesa de diseño más que en la mente del autor. Pero a lo que iba, que el libro pintaba bien: nuestra filósofa, Isabel Dallhousie, está en la ópera cuando de pronto alguien cae desde el palco y se mata en el patio de butacas. Isabel, que es una entrometida, empieza a investigar y... Y nada. No sucede nada. A este prometedor comienzo con un personaje principal interesante le siguen doscientas cincuenta páginas de nada, paseos y divagaciones que no llevan a ningún sitio. Ni hay un misterio que deba ser resuelto ni el autor nos ofrece un retrato afilado de la sociedad ni leches. Por no haber no hay siquiera un Club Filosófico de los Domingos por mucho que el título lo prometa: se habla de vez en cuando de él, como la tertulia a la que acude Dallhousie los domingos, y uno está esperando ese momento en el que Isabel se reúna con sus amigotes y se resuelva todo... Y no aparece. Es tan frustrante que uno piensa: ¿por qué no le habrán llamado al libro El caso de pudding de chocolate, que tiene la misma relevancia que el Club Filosófico de los Domingos para la trama?

En fin, muy decepcionante. Tanto como para quitarme las ganas de leer los restantes títulos de la serie. Y tanto como para que me mantenga alejado de la otra, la de la detective de Botswana. Ya dije hace poco que estaba teniendo mala suerte con la novela negra de los últimos años. Esto no lo arregla.

domingo, junio 03, 2007

YouTube, nostalgia, hipotálamo, adicción

Por razones que no vienen al caso me he tropezado con un viejo anuncio. Casi tan viejo como yo, de hecho. Lo raro es que esté en YouTube, pero empieza uno a darse cuenta de que en YouTube está todo, y si no está tal vez en realidad nunca existió. Vedlo y ahora seguimos hablando:



Bueno, a ver. ¿Cuántos de vosotros tenían grabadas esas imágenes en el hipotálamo? Personalmente, el segundo plano del niño mirando a través de la ventanilla me ha provocado un escalofrío, y el resto del anuncio ha sido tan familiar como si lo hubieran puesto en la tele hace una semana. Sería útil que pusiérais en los comentarios si os acordábais, si os ha puesto la piel de gallina, si os habéis puesto a cantar la canción y lo habéis vuelto a ver una vez más o si no tenéis ni puta idea de lo que estoy hablando porque sois demasiado jóvenes.

Ahora la competencia por un pedazo de la mente de los espectadores es mucho más feroz, y estoy seguro de que ningún anuncio de los que se emiten ahora logrará un éxito tan grande como el de Chispas. Hay que tener en cuenta que ahora vemos muchos más anuncios de muchos más anunciantes, que los vemos durante menos tiempo -una campaña se quema ahora en dos o tres meses cuando antes podía durar un año o dos- y que fenómenos colectivos como los que se producían en los años ochenta son difícilmente repetibles hoy en día; me acuerdo que en el colegio reproduciamos la cola que se caía en El cuponazo, me acuerdo del ataque de risa colectivo con Encarna y su empanadilla de Móstoles, me acuerdo de Sabrina Salerno abriendo ojos como platos en la muchachada y la postmuchachada. ¿Recordarán los chavales el Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio dentro de veinte años? ¿En qué quedará el Pues va a ser que no? ¿Nos acordamos ya del Whassup? ¿Será que me estoy haciendo mayor? Será. Quizá por eso ahora me veo dos o tres veces al día el anuncio de Chispas. Que también ya hay que estar enfermo, lo admito.


miércoles, mayo 30, 2007

Tres cosas del Festival de San Sebastián

La verdad es que el nuevo trabajo está resultando como una amante acaparadora en sus primeras semanas y no me deja tiempo para nada más, así que el blog se está llenando de promesas incumplidas y el ritmo de publicación ha decrecido. Confío en que en breve podamos retomar los plazos habituales. Mientras tanto, cumplo lo dicho el otro día y hablaremos un poco de San Sebastián y su Festival de Publicidad, El Sol.

En primer lugar, mis previsiones no se cumplieron y sí hubo sol. Aquí la prueba física:


Lo que pasa es que no estaba encendido. El sol es eso desvaído y redondo detrás de la tela de nubes. Eso fue lo más cerca que estuvimos de que nos iluminaran sus rayos. Bueno, eso y esto:


No es el Bataplán, donde al final no entré, sino un lugar similar, llamado La Rotonda. Los focos daban más calor que el sol. La música era de esas de tumba-tumba que tanto me gustan, pero los gintonics eran en ese tipo de vasos de sidra vascos que parece que te estás tomando un barco de gintonic. Osea que por ahí bien.

En cuanto al festival, vi un buen nivel medio, bastante más alto de lo que me esperaba, pero nada que me sorprendiera mucho. Buen trabajo sin excelencia -y de hecho quedó desierto el Gran Premio de Platino, que vendría a premiar aquello que resulta revolucionario. En cuanto al Gran Premio de Televisión, ganó la campaña que a mí me pareció la mejor, que está compuesta de cuatro piezas:









Me resulta muy curioso que esta campaña que habla de romanticismo a las mujeres esté hecha por la misma agencia -Vega Olmos Ponce- y para el mismo cliente -Unilever- que su exacto negativo, las campañas de Axe. Dos de ellas también se llevaron premio:





Bueno, esta no estoy seguro de que se llevara algo, pero la pongo para que la disfruteis igual.

¿No resulta extraño que dos productos postulen actitudes tan contrapuestas? Porque si Impulse habla de relaciones y romanticismo, Axe habla de lo que ha prometido siempre: Te las vas a follar a todas. ¿Qué pasará si un chico rociado con Axe y en busca de mujeres follables se encuentra con una chica rociada de Impulse en busca de una relación estable? Igual es la campaña del año que viene.

lunes, mayo 28, 2007

Mick Jagger y las abejas peruanas

Estaba previsto que hoy habláramos del Festival de Publicidad, pero leí el viernes una escalofriante noticia en el 20minutos y hay que compratirla. Olvidemos la sensación de que la noticia es poco fiable, pongamos a tope nuestra suspensión de la incredulidad y leamos:

Mick Jagger se alargó el pene mediante picaduras de abejas

Así, es, lo cuentan todo aquí. Mick Jagger estaba descontento con el tamaño de su miembro y pensó que sería bueno probar con un rito amazónico que consiste en poner tu miembro dentro de un bambú y llenarlo de abejas, que al picarte aumentan el tamaño de tu herramienta de trabajo. Bien. No sé qué decir, con franqueza, excepto que es el método más estúpido que yo haya oído nunca para aumentar el tamaño de tu pene. Quiero decir, ¿en qué momento pudo pensar Jagger que era una buena idea? ¿Estaba escuchando la historia del rito amazónico y de pronto pensó: "Un momento, esa puede ser la solución a mis problemas, que unas abejas asesinas picoteen mi polla?"

Leí la noticia el viernes y no he parado de darle vueltas. De hecho apenas recuerdo nada del Festival porque estaba pensando en Mick Jagger y su caña de bambú. O a lo mejor no me acuerdo por los gintonics del Bataplán. Aunque creo que no, porque no estuve en el Bataplán. Creo. Porque no lo recuerdo bien. En fin, que mañana hablamos del Festival. Y de los gintonic. Hoy es el día de pensar en la polla de Mick Jagger, que es muy pequeña. Y en su cerebro, que tiene pinta de ser más pequeño aún.

viernes, mayo 25, 2007

Entremés

Hoy viernes salgo de viaje a una de mis ciudades favoritas, San Sebastián, y no volveré hasta el domingo, por lo que no es de esperar actualizaciones hasta el lunes al menos, a no ser que una conjunción de planetas provoque que Rebeca escriba algo. ¡Ahora que estaba a punto de volver a coger el ritmo de publicación!

En San Sebastián estaré bastante ocupado porque voy al Festival de Publicidad, que se llama, irónicamente supongo, El Sol. No recuerdo año que hiciera sol allí. De hecho los dos primeros años que estuve en el Festival la organización regalaba sendos chubasqueros -espléndido el primero, parecía de marinero de peli de terror, malillo el segundo- y no hay vez que no pase por agua en alguno de los días al menos. Creo recordar que el primer año, un lejano ya 1997, hubo incluso inundaciones el domingo y muchos publiciteros no pudieron sacar el coche de los parking. Qué tiempos.

En fin, que allí voy a trabajar, más o menos, o sea que me mazaré, como es tradicional, a gintonics, y haré por expandir mi estómago con los pintxos en la zona vieja. Por lo demás, intentaré encontrarme con los amigos y fingir que no veo a los enemigos. A ver si hay suerte. Tengo la esperanza de encontrar en este viaje algo aprovechable para el blog, porque recuerdo un cartel brutal en un bar de Donosti. Decía: "Campeonato Mundial de Mus del País Vasco". No sé si era la boutade típica de los musolaris o que era así sin intención.

Mientras tanto les dejo a ustedes con un cartel que Javi me envió hace tiempo, encontrado en el aparcamiento del centro comercial Diversia, en el cajero:


El flash no facilita las cosas, pero pone: BARRERAS LEVANTAS. Yo veo ese cartel y aunque la barrera esté levantá, es que no me fío y no me muevo del sitio. Que eso tié tó la pinta de sé una sotisficada trampa pá abollá mi coshe aproveshando mi inosensia.

miércoles, mayo 23, 2007

Sin resuello

He estado desaparecido por culpa de un concurso, pero ya he vuelto. Otro día hablaremos de cómo son los concursos en publicidad, períodos donde la vida exterior deja de existir. Pero en fin, otro día. Hoy, como tampoco es que tenga mucho tiempo, acudo raudo y veloz a YouTube y les presento dos ejemplos de una campaña de la que ya hablamos aquí en su momento, la campaña de Real Men of Genius de Bud light. Si entonces hablábamos de la radio, hoy les traigo dos piezas de televisión. Lo normal es que la radio surja de la campaña de televisión, pero en este caso fue al revés: el éxito de la campaña de cuñas provocó que se crearan replicas televisivas. Con un resultado escandalosamente brillante.

Aquí está el primero de ellos: una oda a esos hombres normales y corrientes con los que alguna vez hemos tropezado. Mr Really Really Really Bad Dancer.



Y aquí tenemos otro ejemplo: Mr Way Too Much Cologne Wearer:



Ya no iba a poner más, pero qué coño, para que está Youtube si no: Mr. Silent Killer Gas Passer

.

Ay, Dios mío, creo que no puedo parar: Mr. Giant Taco Salad Inventor Guy



Otro; otro y ya no más: Mr. Nudist Colony Activities Co-Ordinator



Es desternillante, está escrito como si al redactor lo hubieran tocado con una varita mágica, hay chistes cada cuatro segundos, el locutor lo interpreta impecablemente y el tipo que canta parece salido de un videoclip de los ochenta de estos que producía Quincy Jones. Qué más se le puede pedir a una campaña. Que se me hubiera ocurrido a mí. Pero eso ya es demasiado, claro.

jueves, mayo 17, 2007

24 horas de nuestra vida

Esta entrada es una tontería, no le den muchas vueltas; me ha parecido mejor decirlo claro, desde el principio, para que no se lleven a engaño. Trata sobre las cosas que nos pasaron hace poco. Que tampoco es que nos pasara nada muy raro, pero bueno, mientras Esther responde, ahí va para rellenar hueco en este blog.

El pasado fin de semana nos fuimos la Rus y yo a La Línea de la Concepción, en Cádiz, porque me daban otro de esos premios -qué cansino, sí-. Cogimos el avión a Gibraltar -que ya saben que linda con La Línea- y llegamos tan panchos, en una hora escasa. Nosotros ya habíamos estado antes en Gibraltar, comprando azúcar y jabón, que está treinta céntimos más barato, y para nosotros el aeropuerto era sólo la enorme pista que se interpone entre la entrada y los supermercados, un recorrido infernal en verano porque no hay donde resguardarse de la solanera y que se hace larguísimo, sobre todo si llevas el azúcar a cuestas. Esta vez la pista nos pareció pequeña, de hecho todo en Gibraltar parece pequeño porque está como concentrado. Según aterrizas, si miras por la ventanilla puedes ver a unos chavales jugando al fútbol en un campo que hay al lado de la pista. Te da la impresión de que te van a pitar fuera de juego a ti de lo cerca que está.

Bueno, el caso es que fuimos a La Línea, nos dimos un paseo corto, asistimos a la entrega de premios -fui segundo- y escuchamos atentamente la conferencia de Javier Sierra, un escritor de estos estilo Dan Brown, que escribe bestsellers sobre cátaros y misterios inexplicables que compagina con su actividad como periodista magufo. De este hombre yo no he leído nada, pero después de la exhibición del otro día tal vez le dé una oportunidad. El tipo convirtió la conferencia de cierre de la Feria del Libro en un largo anuncio de sus libros, hablando de cómo se le había ocurrido uno y otro y qué podíamos esperar de ellos. Como tiene tablas de sobra y parece uno de estos que coleccionan datos, cual enciclopedia viviente, resultó realmente interesante.

Después de dormir nos fuimos de nuevo hacia Gibraltar, pero antes de llegar allí nos encontramos un parque infantil que nos resultó muy curioso:


Igual no se han dado cuenta de por qué nos pareció curioso. Fíjense mejor en qué se encuentra el niño que se tira por el tobogán precipicio de la foto:


En efecto, no es arena sino piedras. Los niños de La Línea de la Concepción deben ser titanes si se les entrena así diariamente. Mi pregunta es: ¿por qué no están afiladas las piedras? Porque si queremos fabricar espartanos vamos a hacerlo bien, coño.

Bueno, pues seguimos hacia el aeropuerto de Gibraltar, y vamos al mostrador de Iberia -hay dos mostradores, qué diferencia con la mastodóntica Terminal 4, en la que, por cierto, no nos perdimos-, nos paseamos por el aeropuerto igual que Steve McQueen por su celda en La gran evasión y entonces aparece ella, sí, ella: Inés Sastre, con gafas de sol, con un señor gordo al lado que debe ser su marido, pero ella al fin y al cabo, y pasa a mi lado y yo la reconozco. Y la señora que está al fondo también lo hace y se lo dice a su marido, y el marido sonríe y mira, pero Inés ya ha pasado por el control de policía y sólo se le ve el culo, que la verdad es que tampoco es para tanto. Y decidimos ir al supermercado a ver a qué precio está el jabón y no podemos pasar porque va a despegar un avión, y ahí va, un avión jet de esos privados donde imagino que está Inés Sastre, qué haría ella en Gibraltar -si descartamos lo del jabón-.

Y una hora más tarde sale nuestro vuelo y llegamos a Madrid y nos movemos por la enorme Terminal 4 y Rebeca dice: Mira, esa de ahí era Lolita, y yo ni me vuelvo mientras pienso: qué suerte tengo, porque puestos a ver famosos, mejor que haya sido así: yo Inés y Rebeca Lolita.

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