martes, marzo 13, 2007

Bluff

La verdad es que en los últimos tiempos no tengo mucha suerte con mis acercamientos a la novela negra moderna. Ya sabrán ustedes que últimamente hay un florecimiento de la novela policíaca, o al menos de la novela negra en las editoriales de nuestro país, que se alimentan de más autores españoles, los habituales anglosajones y un buen puñado de autores de países que no tenían tradición negra. De pronto hemos conocido autores rusos como B. Akunin, argelinos como Yasmina Kadra o el cubano Leonardo Padura (de los cuales aún no he leído nada). El caso es que las nuevas figuras de la novela negra me han ido decepcionando una tras otra. Del sueco Henning Mankell he leído Asesinos sin rostro y me pareció una obra sin alma, fría y antipática. Del nuevo peso pesado americano, Michael Connelly, fui incapaz de terminar El eco negro, que me pareció plagado de tópicos (así se describe la novela: Harry Bosch, detective de la policía de Los Ángeles, ha sido siempre un solitario. Hijo de una prostituta asesinada, fue criado en orfanatos y quedó luego marcado por la dura experiencia del Vietnam...), y de la estadounidense Donna Leon, cuyas primeras obras me resultaron prometedoras, he acabado desengañado según ella iba perdiendo el Norte. Del escocés Ian Rankin leí Black & Blue, que tampoco me gustó. Y de Denis Lehane ya hemos hablado en esta santa casa. Me dejo otros cuantos que ni fu ni fa.

Así que de la última hornada de autores policíacos sólo Andrea Camilleri, que me gusta cada vez más (pero que tiene 80 años, así que no es estrictamente un joven autor), y Janet Evanovich, con la que me río una barbaridad (Rebeca habló de ella hace tiempo), me parecen apreciables.

Tenía mis esperanzas puestas en el griego Petros Markaris y su inspector Jaritos, pero también me ha decepcionado. Defensa cerrada, la segunda novela de la serie, me ha parecido tan insoportable que la he tenido que abandonar a las doscientas páginas. Un personaje que me resulta artificial a base de querer que me resulte simpático y humano, diálogos forzados, una trama llena de casualidades inverosímiles y que parece simple como el asa de un cubo y en definitiva una novela muy insatisfactoria. De esas doscientas páginas sólo rescato una frase que, eso sí, me hizo mucha gracia:
Dos cosas hay que detesto de esta vida: el racismo y los negros
En fin, a la chimenea con ella. Aunque tanto fracaso con la novela negra moderna me hace preguntarme si el fallo no estará en mí. ¿Me habré convertido ya en un carca? Pues bueno, pues vale. Pero que viva Agatha Christie, Donald Westlake, Raymond Chandler y Elmore Leonard. He dicho.

8 comentarios:

Ismael dijo...

Pues si no ve la negra, tendremos que llevarla al oftalmólogo.

César desde el Canal dijo...

El trasfondo de las tramas de novela negra es tan vieja como la prostitución, porque trata de maquinaciones asociales para alcanzar un objetivo que, per se, no nos corresponde.

No te desanimes, vuelve a los clásicos, que por eso son clásicos:
Dashiel Hammet, Dostoievsky, Fernando de Rojas...

Apuesto a que Séneca y Cicerón tienen descripciones vívidas de la corrupción de su sociedad,
Bloggers, no abandonemos a J.A. Hagámosle sugerencias.

Tartamundos Trotamudo dijo...

Yo me he leído un par de Henning Mankell (La Leona Blanca y otra cuyo título no recuerdo) y sí que me gustó. Aunque aceptamos "fría y antipática" como calificativo. Pero es que, diantres, estamos hablando de un autor escandinavo.

También me he leído un par de B. Akunin y me han gustado casi muchísimo, aunque yo tampoco lo definiría como novela negra. Quizás como "novela negra de época".

Otra novelista rusa de éxito en el mundo, aunque no demasiado conocida aquí es Alexandra Marinina. Dale una oportunidad, si no la conoces J.A., que creo que te gustará.

Por otro lado, también me declaro fan acérrimo de Camilleri (Montalbano es un personaje genial).

Yo ahora estoy con el descarnado Jim Thompson de "1280 almas".

burbu dijo...

Pues a mi Henning Mankell me gusta mucho, he leido Pisando los talones, La quinta mujer, La leona blanca, La falsa pista y ahora estoy leyendo la pirámide que son los primeros relatos de Wallander cuando era un joven agente y también me está gustando.

Es posible que termine leyendo todos sus libros.

José Antonio Palomares dijo...

Ismael, harías buenas migas con Tartamundos, visita su blog de inmediato (si es que no vienes de allí, que me viene cada gentuza de ese blog...)

César, pierde cuidado, no me desanimo, es sólo que me extraña esta especie de encontronazo con lo más mejor de la novela negra actual.

Tartamundos, apunto a la rusa. 1280 almas es brutal.

Burbu, no estás sola, Mankell vende a cascoporro. De hecho soy minoría, y a menos que asuma que todo el mundo está equivocado menos yo, habrá algo en sus obras que no soy capaz de ver. Claro que sólo he leído una, igual se me cura con la cosntancia. Por cierto que creo que ha jubilado a Wallander y ha abierto una nueva serie con su hija. Hablo de oídas.

Tartamundos Trotamudo dijo...

Gracias por la promoción, J.A.

Si algún día consigo ir a una de esas quedadas con las que nos ponen los dientes largos a los "de provincias" o puedo asistir a alguna de las muchas entregas de premios a las que es usted tan asiduo, prometo recompensarle con rondas de cañas o algún copazo ;-)

Cayetana Altovoltaje dijo...

Pues yo no he leído a ninguno de esos. Bueno, sólo a Agatha Christie porque mi tía tenía toda la colección (y digo tenía porque se la robé, y ahora la tengo yo, que mi tía está muy viva). Así que no puedo opinar, pero si algún día te das un golpe en la cabeza y empiezas a sentir un deseo irrefrenable de leer cosas raras de lingüística y cognición, no dudes en pedirme consejo. Tengo un método chino infalible para perder la vista.

Hans dijo...

En fin... yo he leido a prácticamente todos los que señalas (Padura incluido, btw). Si tuviese que quedarme con uno sería Camilleri. Te recomendaría que insistas con el scotish. A mí la Leon me gusta pero reconozco que me gustaron más las formidables primeras. Prueba con Fred Vargas. Mankell es que es escandinavo y eso no se quita con nada... y Qiu Xiaolong tiene el punto de meterte en un mundo completa y absolutamente ajeno. No está mal, pero vamos.
... y qué te voy a decir: sospecho que soy la persona que más novela negra contemporánea lee en España (igual exagero un poquillo, claro, pero ...) y no, no vas a encontrar (no VAMOS a encontrar) a un Dashell Hammett redivivo. Aunque siempre nos quedara Camilleri, que es diestro en el aderezo de cal y arena :D

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