domingo, agosto 21, 2016

Canciones que nos jodieron el cerebro: Speedy Gonzales

(Este artículo forma parte de una serie sobre canciones que destruyeron nuestra moralidad iniciada en Canciones que nos jodieron el cerebro: El jardín prohibido)

Speedy Gonzales. De niño era uno de los dibujos que menos me gustaban de la Warner, vamos a decir toda la verdad. Pero me gustaba. Un ratón muy rápido que iba gritando ándale ándale arriba arriba. Era vagamente español para mí, claro. Pero me fastidiaba que fuera una especie de Correcaminos menor. Yo prefería que Silvestre se enfrentara a Piolín en vez de a Speedy.

Pero estoy divagando, porque yo no quería hablar de los dibujos de Speedy, sino de la canción de Speedy Gonzales. Sí, hombre, la que decía Lalalá Speedy Gonzales, guachi guachi guachimore, laaaaaalalalalala.



La canción es del 62, pero la ponían en M-80 cada veintitrés minutos en los bellos años 80. Fue un éxito brutal para Pat Boone, conocido por... bueno, por Speedy Gonzales. No, es broma, el tipo tenía mucho éxito en los 50, lo dice la Wikipedia.

El caso. La canción habla de las andanzas del ratón más rápido de todo México, y usa al legendario Mel Blanc (todos en pie) para ponerle la voz en la canción. Lo que pasa es que lo que cuenta no es lo que te esperas. Resulta que como cantaban en extranjero, de niño yo no sabía lo que contaban. Y tú tampoco, no vayas ahora de guays. Pero ahora SÍ LO SABEMOS. Vamos a ver la letra.

Primero comienza un narrador, que interpreta Pat Boone:

It was a moonlit night in old Mexico. 
I walked alone between some old adobe haciendas. 
Suddenly, I heard the plaintive cry of a young Mexican girl.
Laaa-lalaaaaaaaá...

(Era una noche iluminada por la luna en el viejo México. Caminaba solitario entre algunas casas de adobe. When de repente, oí el quejumbroso grito de una joven mexicana.)

Primera sorpresa. Resulta que el lalalá no lo cantaba Speedy Gonzales, como yo siempre creí, sino una chica. No, no era Massiel. Era una chica que lloraba.

You better come home, Speedy Gonzales
Away from tannery row
Stop all a your a-drinkin'
With that floozy named Flo

(Será mejor que vuelvas a casa, Speedy Gonzales, lejos de la taberna. Deja de beber -darle al frasco- con esa putilla llamada Flo)

¿PERDONAAAAAAA? ¿Putilla? ¿Speedy Gonzales emborrachándose con una golfa? ¿Pero en qué momento esta canción romántica sobre un héroe infantil se ha transformado en la historia de un sinvergüenza?

¡Un momento! Beber, lalalá... Quizá al final la chica que cantaba sí fuera Massiel, tengo que comprobarlo.

Sigue la canción con la mujer o la novia de Speedy quejándose amargamente:

Come on home to your adobe and slap some mud on the wall 
The roof is leakin' like a strainerThere's loads a roaches in the hall 
Speedy Gonzales, why don't cha come home?
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone? 
(Vuelve a casa con tu adobe y echa un poco de barro en la pared. El suelo techo rezuma como un colador y hay montones de cucarachas en el recibidor. Speedy Gonzales, ¿por qué no vuelves a casa? Speedy Gonzales, ¿por qué me dejas sola?)

Toma retrato costumbrista de las casas mexicanas. Parecía una canción alegre y estamos en mitad de un drama victorhuguesco con un tipo que se va de putas mientras su casa se cae a pedazos. Ella quiere que él vuelva a que arregle la casa. Y le apela con nombre y apellidos. Como tu madre cuando te llama para echarte la bronca.

-Speedy Gonzales, ven aquí ahora mismo.
-No, que me das con la zapatilla.

Speedy se defiende con la voz de Mel Blanc:

"Hey, Rosita - I hafta go shopping downtown for my motherShe needs some tortillas and chili peppers."
(Eh, Rosita, tengo que ir a comprar cosas para mi madre. Necesita tortillas y chili)

Razonable. Pero ahora tú y yo sabemos que lo que va a hacer es otra cosa:



Sí, Amparo, hay gente que se dedica a dibujar a Speedy Gonzales tirándose a una ratona. Que por otra parte está bastante buena. En fin. Hay gente para todo. Imagino que Speedy se correrá también muy rápido (patumtssssss).

Os dejo cinco minutos para que busquéis a Bugs Bunny follando, al Pato Lucas follando o a Mickey Mouse follando.

Seguimos. Rosita continua su desgarrada queja:

Your doggy's gonna have a puppy
And we're runnin' outta Coke
No enchiladas in the icebox
And the television's broke
I saw some lipstick on your sweatshirt
I smelled some perfume in your ear
Well if you're gonna keep on messin'
Don't bring your business back a-here
(Tu perro va a tener un cachorro y se nos acaba la Coca. No hay enchiladas en la nevera y la televisión se ha roto. He visto lápiz de labios en tu camisa y he olido perfume en tu oreja. Si vas a seguir por el mismo camino, no vuelvas por aquí)

Después de lo que sabemos de la vida secreta de Speedy Gonzales, que Rosita diga que se le acaba la Coca y que su perro va a tener un cachorro, ¿no os parece sospechoso? Como si fuera un código en el que Coca es coca y el perro va a tener un cachorro significa que ha encontrado comprador para la heroína. No digo que sea; digo que puede ser.

Luego Rosita sigue con sus celos. Que si Speedy huele a fulana, que si tiene la camisa con carmín. Pero bueno, qué le vamos a hacer, los hombres y los ratones son así, de manera que Rosita vuelve a cantar el estribillo para que Speedy vuelva a sus brazos. Y Speedy le contesta:


Mmm, Speedy Gonzales, why don't cha come home? 
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone?
"Hey, Rosita - come quick
Down at the cantina they giving green stamps with tequila!!"
(Speedy Gonzales, ¿por qué no vuelves a casa. Speedy Gonzales, ¿por qué me dejas sola? ¡Rosita, ven rápido! ¡En la cantina dan sellos verdes con el tequila!)

Speedy decide abandonar todo fingimiento y admitir que está bebiendo tequila, pero por una buena causa: conseguir cupones descuento para productos del supermercado. Si de pronto descubrimos que esta canción la ha escrito Donald Trump no nos sorprendería nada. De hecho ahora la pregunta es: ¿por qué Donald Trump no ha elegido esta canción como himno de campaña en vez de esas otras que le han pedido que no ponga en sus mítines?

Speedy Gonzales. Un héroe pequeñito que contaba sólo con su velocidad. Y resulta que según la canción era un borracho y un mujeriego. Luego que si hemos salido raros. 

Qué vergüenza, ¿no?

¡Pues no se vayan todavía, que aún hay más! (ojo no descubramos que este otro ratón también tiene un oscuro secreto: ¿a qué se refería con eso de supervitaminarse?)

El éxito de la canción de Speedy Gonzales hizo que la cantaran en español. El cantante mexicano Manolo Muñoz la interpretó y, como era de esperar:


La voz de la chica mexicana que dice lalalá la hizo él, en falsete (personalmente estoy a favor) y en la letra Speedy bebe, sí, pero porque Rosita le ha dejado. 


¡Habráse visto semejante golfa! Ha tomado muchos tragos porque Rosita le dejó. Él no le teme a nada pero esta vez sí lloró. Rosita le perdona y tal, pero cuando le dicen que se tiene que casar con ella, Speedy sale corriendo. ¡Ándale, ándale, arriba, arriba!

Esto ya es otra cosa. Queda a salvo el honor de nuestro héroe. Sólo falta un beso de Rosita. Que le dan en esta versión demoniaca en forma de cumbia:



Mi recomendación es que visitéis la sección de comentarios, porque allí os enteraréis de que la chica que hace de Rosita en el videoclip es Laura Zúñiga Huizar. Qué mona, ¿eh? Pues resulta que unos meses después de rodar el vídeo fue detenida por narcotráfico, porque estaba relacionada con el cártel de Juarez. 

Vaya, vaya... Al final resulta que Speedy Gonzales era el bueno de la pareja...

lunes, agosto 01, 2016

Nuevos medios publicitarios

Me envió mi amiga Mariluz hace tanto tiempo que parece mentira, a ver si nos vemos, este ejemplo de nuevos medios publicitarios: la moto marquesina.



Molaría que el conductor pareciese vestido con el corsé desde detrás, ¿no?


lunes, junio 27, 2016

De los autores de Telechicle.com...

Es mentira, no son los mismos que los de Telechicle, pero la idea de vender perfumes 24 horas al día es similar.



Supongo que hacen su agosto en San Valentín, Navidades y demás.

O cuando te llevas a una churri a casa y descubres que hueles a choto.

miércoles, junio 22, 2016

Anticuarios

Me fascinan desde hace tiempo estos carteles de un anticuario que están pegados en las farolas cerca de mi sacrosanto lugar de trabajo.


Qué lista de cosas tan extraordinaria. Más en la columna de la derecha que en la de la izquierda.

Porque en la de la izquierda está lo que uno esperaría que un anticuario tuviera interés: cuberterías, juegos de té, relojes de bolsillo... Quizá lo más intrigante es lo de Lingotes. Quién guarda lingotes. Yo no, que yo sepa. Pero habrá quién, claro.

En cambio la columna de la derecha está llena de cosas que disparan la imaginación. Cuadros y espejos me parece normal, y Alfombras de lana también. Me extraña ya lo de la Cerámica de Talavera, a la que yo nunca he dado mucha importancia porque yo tenía unos tíos que vivían en Talavera. Y sus platos no me gustaban nada.

Pero no me digas que no mola lo de Bastones de mando y paseo. Más los de mando que los de paseo. Los de paseo son muy Antonio Gala, claro, me imagino que cuando se muera ese hombre estos anticuarios tendrán palpitaciones y todo. Pero el bastón de mando... ¡Ah, el bastón de mando! Lo que habrá visto ese bastón.


Bastón de mando alemán.

Siguiendo con el tema, o allegados, Ropa militar, medallas y tal.

Cambio de tercio: Sábanas y mantelería de hilo. Yo, con franqueza, no sabía que esas cosas se llevaran al anticuario; tampoco me imagino a nadie yendo al anticuario a comprar manteles y sábanas. Qué poco higiénico, ¿no? Aunque lo laves. Será para coleccionar. La típica colección de sábanas. Tienes una mansión con dos mil camas y alguna sábana tendrás que poner.

Mantones de Manila. Más lógico.

Bargueños. Qué hallazgo, qué palabra tan bonita. Los bargueños son los muebles con muchos cajoncitos. Como este:


Un mueble que seguro que tiene compartimentos secretos, diarios que se han ocultado durante siglos, redomitas con veneno, manuscritos de Cortázar, un anillo místico, una invitación a la aventura.

Y abanicos. Los anticuarios buscan también abanicos.



Es muy de anticuario este vídeo, ¿eh? Madre mía qué viejo me hacéis. Un día tengo que hacer un análisis de este vídeo en condiciones, pero mientras fíjense en el desbordante entusiasmo de los espectadores del concierto a partir del minuto 1:44.

Es eterno el vídeo, ya lo sé.


lunes, junio 20, 2016

Aprende inglés, que la vida no lleva subtítulos

La vida, en general, no lleva subtítulos.

Os voy a contar una pequeña historia de hace algunos años. Rebeca Rus y yo nos íbamos de vacaciones por primera vez juntos (Cretácico superior) y elegimos Irlanda. Bajamos del ferry en Dublín y nos fuimos en busca del metro ligero, el DART, porque nuestro alojamiento estaba en las afueras de Dublín y nos habían dicho que había que coger el DART.

En aquellos tiempos no había muchas posibilidades de aprender inglés para gente modesta como nosotros. Lo que hubieras aprendido en la EGB. No es como ahora, que puedes encontrar muchas maneras de aprender en condiciones: por ejemplo, esta lista de cursos de inglés conversacional. Quiero decir con esto que nuestro nivel de inglés era justito. Nivel de haber aprendido desmenuzando canciones de los Modern Talking (#truestory)


 (Se les entendía mejor que a Van Morrison)

El caso.

Cogimos nuestras maletas y preguntamos a un señor cómo se iba a la estación del DART.

-¿A dónde vais? -nos preguntó.

Le entendíamos regular, francamente. Qué acento más raro tenía. Le explicamos que a la residencia de la universidad, que nos alojábamos allí, teníamos que tomar el DART y bla bla bla (intentamos pronunciar blah, blah, blah).

Nos dijo dónde estaba la estación del DART, pero nos dijo que mejor cogiéramos el autobús.

-Better dan de DART an de yuniversiti is onli faiv moils egüei.

Decía moils y no mails. Se recreaba en el moils. Claro, era irlandés.

Le dimos las gracias y fuimos a la estación del DART. Él nos acompañó diciendo que mejor cogiéramos el autobús. Mucho mejor el autobús. Estaba sólo a dos moils. Que cogiéramos el autobús. Era más barato. Las moils. El DART nos iba a dejar lejos. Coged el autobús. Ahí ya fue cuando nos dimos cuenta de que habíamos preguntado una dirección a un hombre que iba como una cuba. A lo mejor quería decir mails pero le salía moils, incluso.

Y venga a darnos la brasa (the brass). Y nosotros que apenas le entendíamos porque farfullaba como tu tío Antonio en las bodas, pero en inglés.

Total, que al final cogimos el puto autobús para que dejara de taladrarnos la cabeza. Y nos hicimos dos moils a pie porque la parada estaba a to take by the ass de la residencia. Pero vamos, que bien.

Ahora no nos pasaría. Habríamos ido sabiendo más inglés y nos habríamos dado cuenta de que ese hombre iba como una cuba. Y le habríamos evitado tras la primera frase. En fin. Que aprendáis inglés, niños. No os conforméis con ver series con subtítulos. Porque la vida muy raras veces lleva subtítulos.





domingo, junio 19, 2016

Diez consejos para escribir por fin tu novela

1. Deja de leer este post.

En serio, deja de leerlo. Mientras lees esto no estás escribiendo. A menos que seas yo escribiendo este post, que entonces sí, lees y escribes a la vez. Aunque no es una novela, sino un post.

Escribe, coño.

Deja de buscar trucos por ahí. No los vas a encontrar. O sí, pero en realidad son todos el mismo: escribe de una puta vez. Déjate de excusas, de chorradas, de rituales, de ver cómo escriben los demás, de averiguar cuál es el mejor procesador, de qué tipo de ambiente crear en tu despacho, porque lo que estás haciendo es procrastinar, nada más.

Está bien, todos lo hemos hecho, es comprensible. Yo lo estoy haciendo ahora mismo. Debería estar con el capítulo seis de una novela que tengo a medias, pero no, aquí estoy, dando consejos a escritores para que acaben su novela. Y la casa sin barrer.

Y sé que estoy no va a parar aquí. Cuando termine este post me pondré a buscar fotos de Gigi Hadid. Quizá escriba un artículo sobre Gigi Hadid y por qué es mejor que Bar Refaeli. Lo que sea con tal de no enfrentarme a esa novela. Y fatal. Porque leyendo sobre Gig Hadid no estás escribiendo. Leyendo consejos sobre cómo escribir no estás escribiendo. Compartiendo este artículo en Facebook no estás escribiendo. Piensas que te resulta útil, y sí, en cierta manera. Pero no estás escribiendo, no hay más.

Escribe.

Ahora.

Ahora mismo.

Abre lo que tengas a mano y ponte a escribir. Sin excusas.

De nada. Mándame la novela cuando la publiques.

2. ¿Pero todavía estás aquí? 

Mecagontoloquesemenea. Como saque el palo te voy a calentar el lomo a base de bien. Que escribas, coño. Que escribas. Yo me pongo ahora mismo. En cuanto le dé al botón de Publicar el post.


Gigi Hadid no me deja escribir. Qué mala es. Qué mala.

domingo, mayo 22, 2016

Almohada eléctrica

Seguramente conozcan ustedes la historia del nombre de los automóviles Mercedes. La Historia, o la leyenda, nos cuenta que los automóviles Daimler eran distribuidos por un austriaco llamado Jellinek, que anotaba los coches con el nombre de su hija, Mercedes, y que consiguió la distribución exclusiva de la marca cambiando el nombre de Daimler a Mercedes, evitando así diversos problemas legales.

Sea verdad o no, aunque yo creo que la Wikipedia no miente nunca, hagamos un juego de agudeza visual. En menos de diez segundos, ¿cómo crees que se llama la mujer del fabricante de esta almohadilla eléctrica cervical?



¿Estará esta buena señora leyendo Toda la verdad sobre las mentiras?

Si has respondido que su mujer se llama Cervical, creo que te equivocas, pero tienes sentido del humor, enhorabuena.

En el Cerdo agridulce estamos muy a favor de que en los anuncios aparezca gente real si no puede salir Bar Refaeli o Gigi Hadid, así que por supuesto estamos rabiosamente a favor de esta señora que protagoniza el uso del producto en el salón de su casa, con ese maravilloso tapizado de sofás que logra que cualquiera de nosotros se pueda sentir identificado. Y naturalmente también estamos a favor de que protagonice el resto de productos de la gama, como esta almohadilla eléctrica rectangular que incita a posar en alguna posición sexy:



¿No odiáis cuando le dan tanto Photoshop a las fotos que las hacen irreconocibles? Esta era la foto original:


Qué pies más feos, sí, yo también me he fijado. Así no hay manera de vender almohadillas.


miércoles, abril 13, 2016

El caso de la mano perdida, de Fernando Roye

La editorial Sinerrata me proporcionó gentilmente un ejemplar de El caso de la mano perdida, de Fernando Roye. El resumen de lo que voy a contaros ahora es que me ha gustado y que deberíais comprarlo.


Como sucede en El secreto de las abejas, de Carlos Laredo, El caso de la mano perdida es una novela policíaca protagonizada por un peculiar guardia civil (es curioso cómo hemos ido recuperando a los agentes de la Benemérita como protagonistas de las novelas negras de nuestro país en lugar de como siniestros enemigos; el mérito primero, desde luego recae en Lorenzo Silva y su Bevilacqua). Pero los parecidos terminan ahí. Fernando Roye propone una historia más dura, ambientada en los primeros años del franquismo -hay incluso un cameo del Generalísimo- en el que no hay tanto humor y en cambio hay una crítica social que roza la amargura. Como sucede en otras obras de este subgénero que han empezado a llamar "rural noir", el paisaje es en gran medida metáfora de lo que sucede y marca el estilo de la novela; El secreto de las abejas transcurría en Galicia; este, en cambio, se ubica en un pueblecito de Sierra Morena.

El sargento Carmelo Domínguez, el "sargento hechizado" es un personaje que me parece redondo. Un padre de seis hijos, marido chapado a la antigua, que intenta trabajar lo menos posible y que tiene extrañas intuiciones -que quizá sea lo que menos me gusta de la novela; alguna deducción no está del todo razonada y hay que atribuirla a una "intuición"- que le permiten resolver los casos a los que se enfrenta.

Es también interesante el personaje que hace de Watson (para entendernos), el tiernísimo agente Benito Viedma, un joven con la cabeza llena de pájaros aficionado a las novelas policíacas, que supone un buen contrapunto con el veterano sargento.

Hay ya una segunda novela del sargento Domínguez y tengo mucha curiosidad por ver cómo evoluciona el personaje.

viernes, abril 01, 2016

Joyas de la Wikipedia: Cohecho

El cohecho es un soborno a una autoridad pública, ponte un juez, un alcalde, etcétera para que te favorezca. Por si no lo has entendido, te ponemos una imagen, una imagen simbólica, sutil, elegante:



Está marcándose un egipcio en toda regla, a pesar de que en realidad la expresión es más latina que egipcia. De hecho si te fijas en el párrafo en el que alude a la Antigua Roma puedes leer esto:

Ya, yo tampoco he entendido nada. No he cortado nada, es el tema completo, así sin anestesia ni notas a pie de página que te den alguna pista sobre a qué viene eso. Intrigas. Por qué dirá eso, qué intriga, valga la redundancia. Qué críptico mensaje estarán dando sin que nosotros nos demos cuenta. Qué dolor de cabeza. Por eso vuelvo a mirar la foto, que me reconforta porque la entiendo ferpectamente, y me pregunto de qué foto estará recortada:
Alguien necesita más práctica con la Herramienta Lazo, ¿eh?

¿Qué sentido tiene siluetear esta foto si no es para que no sepamos cuál es el lugar y circunstancias en las que se produjeron el cohecho o su representación simbólica? ¿El Real Madrid amañando el sorteo de Champions? ¿Carmena aprobando los trajes de los Reyes Magos? ¿Dios recibiendo el pago de uno de mis archienemigos a cambio de joderme la vida?

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