viernes, abril 11, 2014

Mi director de marketing favorito


Mi director de marketing favorito es un personaje de ficción que me invento cuando veo un anuncio y me imagino el proceso que ha llevado a alguien a aprobar una idea. Mi director de marketing favorito tiene una mente sucia y tortuosa, ve cosas donde no las hay, tiene un miedo espantoso que le aprieta el estómago, razona de un modo turbio, es arrogante y egocéntrico.

Ya digo, es un producto de mi imaginación.

Veo anuncios y lo veo poniendo tal cosa en la pieza, dando indicaciones para modificar tal otra, encargándose de que tal personaje sea perfecto y no normal, ponme el logo más grande, pon ahí un ¿Te lo vas a perder?

Otras veces me imagino lo que habría dicho mi director de marketing favorito si le hubieran presentado una idea. Me pasa, por ejemplo, con esta marquesina de Air France que está por todo el país (sí, todo era un largo rodeo para llegar aquí):



(En España está en español, aclaro. Pero es que así se ve mejor)

Y pienso: ¿qué habría dicho mi director de marketing favorito?

Pues mira, habría dicho:

¿Por qué lleva una chistera y no una boina francesa? A ver si la gente va a pensar que Air France es inglesa.

¿Por qué es todo rosa? Los hombres no van a mirar el anuncio.

¿Por qué París está en... o sea, por qué está colocado en... es decir... qué quiere decir...? ¿Por qué París está tan cerca del coño de la modelo? A ver si van a pensar que estamos diciendo que París es el coño del mundo.

O que está en el quinto coño. Nosotros acercamos gente, no alejamos.

Y a eso me dedico, sí, a pensar estas cosas. Cada uno se divierte como quiere, dejadme.

sábado, marzo 15, 2014

Genialidad táctica marketiniana

La moda de los cigarrillos electrónicos a lo mejor es una filfa y se acaba hundiendo dentro de quince días, pero mientras tanto nos trae cosas tan hermosas como esta tienda:


En este blog estamos a favor de la gente con tanto morro, así que decimos sí, viva y bravo, y si los tristes abogados de Marlboro les ponen una demanda les abuchearemos e iniciaremos una campaña de desprestigio de la marca del vaquero.

jueves, febrero 20, 2014

El análisis definitivo sobre la compra de WhatsApp por Facebook

Yo no tengo ni puta idea de economía, Bolsa, redes sociales, cosmic organic reach, privacidad de datos, parches de seguridad, cash flow, gurús blogueros o por qué triunfa Modern Family, pero al enterarme de que Facebook ha comprado WhatsApp por 16.000 millones de dólares me he acordado de esto:



Es más, mira esto:

Parecidos razonables

Me cuadra. Vaya si me cuadra.

martes, febrero 18, 2014

Kate Upton en Gravedad Cero

Quiero saber a quién se le ha ocurrido la idea de hacer esto y abrazarle emocionado:
 
Ampliamos la información con otro vídeo. Pónganse los baberos.

Aquello y aquello otro

Me manda mi señor padre por correo electrónico esto que no sabe uno si es de verdad o es inventado, que parece salido de un Celtiberia show:

 

No me digais que no es lo más bonito que habéis visto en los últimos meses, porque no me lo creo. 

Si non è vero, è ben trovato, y una rápida búsqueda en la Montaña de Basura nos desvela que el chiste aparece con otros nombres y nacionalidades. El alcalde nombrado, Vicente Soler, sí fue alcalde de Sa Pobla, sin embargo, lo cual nos lleva a preguntarnos por qué elegir ese nombre en concreto. ¿Chiste privado? ¿Un hijo de don Vicente que le quiere conceder la inmortalidad? ¿Un enemigo? ¿Un habitante de Sa Pobla?

En cualquier caso parece que el trono de los Bandos de Alcalde molones lo sigue ostentando Tierno Galván.

 

jueves, febrero 13, 2014

Carteles que hacen que se abarroten las salas

Me encontré hace poco y menos este cartel que pongo para su deleite:



En esta docta casa tenemos experiencia en carteles raros, pero que me aspen si este no es el más bizarro que hayamos visto nunca (lo de Mudanzas no forma parte del cartel en sí, pero le añade más magia aún si cabe).

Yo no sé si la Sala Shokolive se abarrotaría el 1 de febrero, pero no me extrañaría nada. Cómo resistirse a la sensualidad que emana del cartel, al marcianismo. Cómo resistirse a ver este hombre en directo, sin las seis patas pero sí con el traje de leopardo y los botines verdes:



Qué gusto por lo extraordinario, por ir al límite. Qué tipo. Como cuenta muy bien Iker Seisdedos en este artículo que habla de Tomasito, "si al principio estaba el disparate, Tomasito lleva ahí mismo toda la vida"

Un artista singular, no hay duda: “Venga niño, cántate algo” y él revolucionaba sin saberlo el baile flamenco, introduciendo elementos de la cultura hip-hop, el claqué y otras geniales astracanadas.

Que por cierto, hay que recuperar la palabra astracanada. En este blog somos muy de astracanadas.

viernes, enero 24, 2014

Estamos llevando demasiado lejos lo del reciclaje

Me pasa Raquel Espantaleón este cartel que estaba en el ascensor de su portal:



Vale. La parte positiva es que un bosque de álamos se salvó gracias a este hombre, que reutilizó un papel usado. ¿Pero de dónde sale la tinta para tachar el texto que sobraba? ¡Eso también es un gasto! ¡Porque la tinta es el líquido más caro del mundo! Y es muy poco ecológico esto: ¡Cincuenta calamares han muerto para que este señor pueda tachar con esa saña el texto que había escrito antes!

Perdón por usar la negrita para escribir lo de los calamares. Seguramente otro calamar más ha muerto para que yo pudiera escribir eso en negrita. En este blog apreciamos mucho a los calamares. De hecho creemos que faltan pelis ecologistas sobre los calamares. Incluso vamos a abrir una petición en Change.org para que hagan un remake de ¡Liberad a Willy!, pero con un calamar: ¡Liberad al kraken!


Pero a lo que iba.

Que lo que parece una buena idea al final resulta no serlo tanto. Porque aparte del tema ecológico y de que el tipo que ha hecho esto da la imagen de ser un rata, demuestra muy poca previsión. Porque veamos cuál es el cartel original:

La llave del ascensor
no funciona bien
Funciona a partir del primero.
¡Gracias!

Y tacha sin ton ni son, a lo primero que se le ocurre. Tacha hasta el ¡Gracias!, que ya me dirás tú qué les molestaría. Es de bien nacido ser agradecido, decía mi abuela. ¿Esta gente no tiene abuela o qué pasa? ¿No habría sido mejor hacer una tachadura con más precisión? Una así:

La llave del ascensor
no funciona bien
Funciona a partir del primero.
¡Gracias!

Mucho mejor. Una frase muy completita, clara, concisa. Y bien nacida (¡gracias!). Esto además nos permitiría hacer un nuevo cartel cuando el ascensor estuviera arreglado, para avisar a los vecinos de que ya pueden usarlo:

La llave del ascensor
no funciona bien
Funciona a partir del primero.
¡Gracias!

¡Previsión! ¡Cortesía! ¡Ahorro de tinta!

miércoles, enero 22, 2014

El gol de Míkel Lasa

Este artículo es otro de los que escribí para El ruido del fondo hablando de los goles que me habían marcado. En el Cerdo agridulce se han publicado también El gol del Buitre y El gol de Maceda. Aquí está el último escrito. Quién sabe si no habrá más en el futuro.

El gol de Lasa

Camacho lo había dejado ya; aún no había llegado Roberto Carlos. En el lateral izquierdo apareció Villarroya, primero, un tipo voluntarioso lleno de rizos de ojos arrebatados, y Míkel Lasa después, un chaval vasco con mandíbula de héroe de acción al que fichamos por una millonada. Los dos eran picapedreros del fútbol, dos laterales tenaces de los que corrían maratones en cada partido. Línea de fondo y centro al área que iba siempre muy pasado, o muy corto, o muy a la grada.
 
De Míkel Lasa la verdad es que esperábamos ya poco. Al chaval se le quería porque se esforzaba como un titán. Es conmovedor ver a alguien corriendo sin sentido arriba y abajo. ¡Quisimos a Geremi, cómo no íbamos a querer a Lasa! Uno ve correr un jugador de esos y fantasea con que podría ocupar su puesto. Para ser Guti hay que valer, pero para ser Lasa, piensa el espectador, sólo hay que tener una oportunidad y salir al campo. Y comerse la hierba.

El espectador de fútbol es muy ingenuo.

Pero decía que de Lasa esperábamos poco. Así que cuando, volcado el Sevilla sobre la portería del Madrid, Lasa recupera la pelota, nadie espera lo que va a hacer. Uno imagina que va a hacer como Forrest Gump y cabalgar hasta la portería de Unzué; allí se tropezará, o la tirará fuera, o en el mejor de los casos la pasará a un compañero que meta la pelota en la portería. Pero Lasa suelta un zurriagazo desde su campo y el balón vuela, como un obús, hasta colarse en la portería.

Sus compañeros le abrazan. Qué bonitos son los abrazos a los jugadores que nunca meten goles.


El partido terminó pocos momentos después, y recuerdo a Lasa andando hacia el túnel de vestuario, las medias bajadas, mostrando las espinilleras, como si sus piernas no pudieran soportar la gloria del golazo que acababan de marcar.

Al día siguiente, en el recreo, todos los que éramos elegidos como defensas en los equipos fantaseábamos con tirar desde nuestro campo. Aún lo hacemos. Si Lasa pudo hacerlo, por qué no nosotros, algún día.

lunes, enero 20, 2014

Prohibido no difundir este post entre sus amistades

Veo en el tuiter de Miguel Sureda un cartel bellísimo que pongo aquí para todos ustedes:


Me encanta cómo se adelanta a los acontecimientos el autor (¿la voz de la experiencia pasada?). En realidad, que se adelante a lo que puede pasar nos cuenta mucho sobre la Naturaleza humana. Nos enseña dos cosas:

1) Que si prohíbes algo a la gente en un cartel, esa gente quizá quite el cartel para seguir haciendo lo prohibido, como si el hecho de que no estuviera el cartel le diera libertad para hacerlo. Si Dios no existiese, todo estaría permitido, versión casera.

2) Que si le prohíbes a la gente que quite la prohibición, la gente no la quita, y eso les obliga a cumplir la prohibición. Al introducir el metalenguaje en el cartel se logra que el propio cartel adquiera un carácter sagrado que lo hace imposible de arrancar por el posible infractor (sí, así es).

Qué inocencia. La del posible infractor, si hace caso al cartel. O la inocencia del que ha puesto el cartel pensando que va a funcionar, si el cartel finalmente acaba arrancado. Ojalá no ocurra eso, porque este es el tipo de cosas que te quitan la fe en la Humanidad. Escribes el cartel con la norma, proteges el propio cartel con una nueva norma, astutamente, y un sinvergüenza coge el antedicho y lo tira a la basura. O se lo fuma. Sin hacer caso del gracias ni del emoticono con el tipo guiñando el ojo que parece decir: venga, que nos conocemos; no me toques los c*jones (a menos que no sea un guiño sino un parche, en cuyo caso quiere decir: molo todo).

¡Ah, la Humanidad! Qué hijos de puta sois.

La composición del texto es mejorable, sin embargo, así que le damos un 7,6 en nuestro repertorio de carteles. Una pena porque podía haber optado al sobresaliente.
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