miércoles, noviembre 28, 2007

Cuando un sabio señala la luna

En la última parte de su trilogía Tu rostro mañana, llamada Veneno y sombra y adiós, Javier Marías habla del complejo Kennedy-Mansfield, por JKF y Jayne Mansfield, personajes públicos cuya estruendosa muerte caló tanto en la opinión pública que acabó por ocultar el resto de su vida. Son personajes, en fin, en los que un solo suceso espectacular, el último además, oscurece todos los hechos anteriores, de manera que cada vez que pensamos en ellos pensamos ante todo en su muerte -a todo esto, la Mansfield murió decapitada en un accidente de coche, por si os lo preguntábais-.

De manera parecida, las vidas de algunos personajes públicos quedan oscurecidas por un hecho extravagante, mera anécdota cuya capacidad de atracción resulta tan poderosa que no se puede pensar en el personaje sin pensar en la anécdota. Incluso aunque el personaje sea un titán de las artes como Fernando Fernán Gómez y la anécdota una minucia como un acceso de mal humor.

Ya hablamos hace bastante tiempo de Fernán Gómez y ya entonces decíamos esto mismo: hay que ver que para hablar de Fernán Gómez tengamos que citar el "¡A la mierda!". Pero fíjense que ya entonces con la excusa de criticar ese detalle nos veíamos empujados a hablar de ese mismo detalle y nos regodeábamos en él. Lo mismo ha pasado en estos días en los panegíricos televisivos: incluso diciendo lo injusto que era recordarle por su cólera, acto seguido se emitían las imágenes en las que Fernán Gómez daba rienda suelta a su ira. ¿Por qué? Pues porque son dinamita televisiva, claro, treinta segundos espectaculares, sorprendentes incluso tras tantos años porque nos resultan inusuales, tan lejos están de lo que vemos habitualmente. Y porque a la gente le gusta ver a los famosos fuera de sí, supongo. Mi único recuerdo de Lola Flores, por ejemplo, es aquella escena mítica en la boda de su hija en la que gritaba a la muchedumbre: ¡Si me queréis, irse!. De la Pantoja me queda la hostia al cámara mientras gritaba Tú a mí no me grabas más. Y de Juancar acabaremos recordando el ¿Por qué no te callas?, supongo, más que lo del 23F.

Pero yo venía aquí a hablar de mi libro (guiño, guiño). Porque Umbral también era un hombre comido por la anécdota aquella con la Milá en la que protestaba porque no le hacían ni puto caso, el pobre. También al morir Umbral este año se repitieron de nuevo las imágenes en las que él estaba allí de promoción; vamos, ese momento en el que decía la verdad que nadie decía: que un escritor iba a la tele por pura necesidad promocional. Ya tiene años también ese vídeo -Mercedes Milá ni se imaginaba que acabaría haciendo Gran Hermano-. Y al igual que con estos dos casos, aquí tenemos otro:



El mineralismo va a llegaaaarrrr. En este caso concreto creo que la anécdota sí es superior a la obra. Tengo un amigo que decía que Fernando Arrabal no era apreciado en Francia, que era todo una mentira suya para darse bombo. La cuestión es que supongo que nos volverá a tocar verlo cuando se muera el protagonista, que por otra parte tiene ya 75 años. Queda poco, parece, suena crudo y siniestro pero es así. Y esto me lleva a preguntarme si es que no hay ya intelectuales jóvenes o maduritos que monten pollos en la tele. No vale Sánchez Dragó, que por increíble que parezca, tiene ya 71 castañas. Y no vale Boris Izaguirre, que aunque haya llegado a la final del Planeta, no es un intelectual. Si lo pienso durante un rato, en realidad no se me ocurre ningún intelectual que aparezca dispuesto a montarla en la tele. Se conoce que se han domesticado, o que saben del poder abrumador del medio y no se arriesgan: ni Millás ni Prada ni Etxeberría ni Freire ni Pombo ni dios dan una nota más alta que la otra. No quieren arriesgarse a que el día de su muerte les recuerden por ese momento en que salieron vestidos de pitufos, o completamente endrogados o mientras azotaban a una pilingui en el culo. Claro que si no se les recuerda por eso quizá no llegue a recordárseles nunca en la tele.


15 comentarios:

Tartamundos Trotamudo dijo...

Grande Fernán Gómez. Y sí, es injusto que se le recuerde por el "A la mierda!". Pero digo yo que donde se ponga un "A la mierda!" que se quiten todos los "¿Por qué no te callas?"

Soy muy fan del mineralismo. Espero que llegue pronto. Si llega, estoy dispuesto a tintarme de verde y/o a ponerme flores en el pelo.

MISTER dijo...

Jo!
Nunca antes lo ví así!

Y tienes razón, pues todos y cada uno de los personajes que mencionas vienen a mi cabeza con sus respectivas salidas de tono como etiqueta de identificación.

¿Sindrome de Kennedy-Mainsfeld le llama Marías?

César desde el ordenador de Rebeca dijo...

¡Qué desfachatez! ¡Con la experiencia que tienes en los mundos editoriales, y tomas por intelectuales a los escritores! Que también los hay, intelectuales escritores, quiero decir, sin ir más lejos ahí estáis, con vuestro tremendo bagaje cultural, tu mujer y tú.
Pero vaya, creo que le otorgaría ese adjetivo a pocos de los más vendidos.
Se me ocurren como ejemplos filósofos, científicos, divulgadores, artistas... Ni siquiera la erudición te garantiza que te encuentres ante un intelectual quien, a demás de poder poner en contacto diversos tipos de conocimientos, ha de ser un iconoclasta, y ponerlo todo en duda hasta alcanzar sus propias conclusiones, que pueden o no coincidir con las del establishment.
Vaya, creo que un escritor no tiene por qué alcanzar la talla de intelectual. Y pocos la alcanzan.

Jaime dijo...

Igual los jóvenes ya conocen el medio y no se arriesgan a presentarse (demasiado) borrachos en los platós o a que los entreviste la Milá.

Por cierto, felicidades (con retraso) por haberos reproducido con éxito una vez más.

Angua dijo...

Millás y Pombo no son precísamente efebos...

Palomares dijo...

Antes se me ha olvidado mencionar a otro intelectual que acabará por ser recordado por una sola escena: Míchel, tocándole los cataplines a Valderrama. Qué hermosa palabra es cataplines, por cierto.

Tartamundos, completamente de acuerdo, a Juancar le hace falta en esa frase por lo menos un cagoenlahostia para hacerla redonda. El milenarismo ya ha llegado, lo que pasa es que la gente no se da cuenta, menos yo, que sí me he dado cuenta y por eso digo que ha llegado.

Mister, el complejo de Kennedy-Mansfield del que habla Marías -un personaje de Marías- se refiere sólo a las muertes tan aparatosas que acaban por ser lo único importante -y por lo que se recuerda- de alguien famoso.

César, da igual si son escritores o intelectuales, el caso es que están de un modosito que asusta. Igual es que los que lo hacen lo hacen tan a menudo que no resulta novedoso ni sorprendente. Si al menos Ricardito Bofill hubiera seguido escribiendo novelas... Lo tenía todo para triunfar en este sector.

Jaime, lo que me resulta raro es que no aprovechen el medio para hacerse famosos, que parece que no es tan difícil. ¿Es que lo tengo que hacer yo todo en este país?

Angua, ya, es que no se me ocurrían más escritores que salieran en la tele. De todas maneras ni Umbral ni Fernán Gómez ni Arrabal ni Cela cuando lo de la palangana eran precisamente unos adolescentes.

Vaya pedazo de comentario. Igual lo reciclo mañana como post y así me ahorro pensar en otra cosa y escribirlo.

César desde el ordenador de Rebeca dijo...

Sinvergüenza!

(no sé, estoy surrealista, y es lo primero que se me ha venido a la cabeza. Ya se sabe, cuando uno está surrealista ni le obedece a un freno ni le para un pasarrienda).

Carmona Dixit dijo...

No sé por qué me resulta raro llamar a nadie genio o intelectual. Si ya en vida es un fastidio... imaginad: hola, este es Pepe Contreras, Ingeniero de caminos, te presento a Julián Hipólito, de profesión genio e intelectual. Si ya resulta un poco estúpido decirlo en vida, más todavía cuando "Fulanito de tal era un genio de las artes, del tapizado de sofáseles, del punto de cruz y de la física cuántica, descanse en paz". Que se desgasta más si sólo lo dices cuando ha fallecido, vamos. Y todo el mundo es un genio. O ¿cuántas veces nosotros decimos "genial"? A mi me lo parecía a veces Fernán Gómez, pero de ahí a que haya unanimidad en que era un genio, va un rato.

Luisru dijo...

¿Genios? ¿tele? ¿No son conceptos antagónicos?
Yo el único recuerdo que tengo de la Jurado fue el de "no vengo más nunca al AVE".
Yo es que creo que los escritores buenos de verdad no tienen que salir en la tele para mantener su status. Y, si salen, después de las 12 de la noche, con lo cual, si montan el pollo, nadie lo va a ver...

Ricardito ëmore dijo...

Estoy de acuerdo con Cesar, Luisru y Carmona. Creo que hay, desgraciadamente, la idea de que famoso=intelectual o incluso Genio. A lo mejor estoy confundido, y el significado de "intelectual" no tiene porque ver con "inteligente o culto", pero le asocio simepre esa idea.
Ni Kennedy (que como politico era un vendedor de humo, y no me voy a meter con los asuntos de la mafia, porque eso es especular y chismorrear sobre algo que no entiendo) ni la Mansfield (en que equipo de jurgol jugaba) los llamaria intelectuales o genios. Simplemente famosos. Por no hablar de la Pantoja, ni Bofill, etc. Me parece que has metido en el mismo carro equivocadamente, perillan blogero, pa meternos en la polemica.

Sobre que un tipo genial sea tristemente famoso por una anecdota como el "A la mierda" simplemente viene a demostrar una vez mas que ser famoso no tiene porque estar relacionado con ser un genio o alguien culto/inteligente. Me encantaban muchas de sus peliculas, otras me parecian lentas, no lei nada de sus libros, pero me sigo partiendo con "A la mierda!!!" "Yo le respetabaaa...". Pero bueno, si por una frase se puede despertar el interes en la obra de uno... de rebote desgraciadamente, pero puede venir bien.
Siempre recordare cuando le dieron el homenaja a Serrat en la complu hace pocos años, que un profesor de literatura y "experto" en MAchado decia que habia un "antes y despues" de Serrat en los que amaban a Machado (como diciendo que lo que valia era haber leido al poeta antes de escuchar el disco). A mi el disco me encanta, y me desperto la curiosidad por Machado, con lo que creo que merecio la pena.

(Peaso post, lo siento gente!)

Palomares dijo...

Ricardito, no me creo que no te imbuyeras de amor por Antonio "Escribo siempre el mismo poema que incluye la palabra parda" Machado tras tu paso por el C.P.Antonio Machado.

Ricardito ëmore dijo...

No, yo en realidad era un Infiltrado del Leon "sube a la grupa conmigo, que yo tambien voy cargado de amargura" Felipe...(Ouch! eso tambien es de Serrat!)

Luisru dijo...

¿Los comentarios sobre la Mansfield van en serio? Yo si la incluiría en la lista de 'intelectuales', no creo que haya mucha gente suelta capaz de escribir esos cuentos. Y menos los genios jovencitos que se pasean por nuestras teles.

Palomares dijo...

Luisru, Mansfield la actriz (Jayne), no la escritora (Katherine).

Luisru dijo...

Dios, si es que estoy sometido a mucho estrés y ya no coordino. Desde luego, una intelectual no era la pobre.

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