lunes, enero 20, 2014

Prohibido no difundir este post entre sus amistades

Veo en el tuiter de Miguel Sureda un cartel bellísimo que pongo aquí para todos ustedes:


Me encanta cómo se adelanta a los acontecimientos el autor (¿la voz de la experiencia pasada?). En realidad, que se adelante a lo que puede pasar nos cuenta mucho sobre la Naturaleza humana. Nos enseña dos cosas:

1) Que si prohíbes algo a la gente en un cartel, esa gente quizá quite el cartel para seguir haciendo lo prohibido, como si el hecho de que no estuviera el cartel le diera libertad para hacerlo. Si Dios no existiese, todo estaría permitido, versión casera.

2) Que si le prohíbes a la gente que quite la prohibición, la gente no la quita, y eso les obliga a cumplir la prohibición. Al introducir el metalenguaje en el cartel se logra que el propio cartel adquiera un carácter sagrado que lo hace imposible de arrancar por el posible infractor (sí, así es).

Qué inocencia. La del posible infractor, si hace caso al cartel. O la inocencia del que ha puesto el cartel pensando que va a funcionar, si el cartel finalmente acaba arrancado. Ojalá no ocurra eso, porque este es el tipo de cosas que te quitan la fe en la Humanidad. Escribes el cartel con la norma, proteges el propio cartel con una nueva norma, astutamente, y un sinvergüenza coge el antedicho y lo tira a la basura. O se lo fuma. Sin hacer caso del gracias ni del emoticono con el tipo guiñando el ojo que parece decir: venga, que nos conocemos; no me toques los c*jones (a menos que no sea un guiño sino un parche, en cuyo caso quiere decir: molo todo).

¡Ah, la Humanidad! Qué hijos de puta sois.

La composición del texto es mejorable, sin embargo, así que le damos un 7,6 en nuestro repertorio de carteles. Una pena porque podía haber optado al sobresaliente.

2 comentarios:

patricia casado ortega dijo...

El emoticono simpático en un cartel de prohibir me parece precioso, un canto a la paz y al amor en un mundo de hijosdeputa, la verdad. Y se cuela en mi ranking:
1) El que paró el tanque en Tiannamen
2) La niña que da flores al soldado
3)El que pone un emo así de molón en un cartel de prohibición.

Txiki Palomares dijo...

En el pecho del severo coronel latía un corazón que se enternecía con los emoticonos cuquis.

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