En imprenta, un clásico Disculpen las molestias que les pueda ocasionar (por no permitir fiar), que a mí me recuerda poderosamente a la letanía de los que piden en el Metro. Firmado La dirección. Y en un informal tono, pero también firmado por La dirección (?), un Nos han prohibido fiar, echando la culpa de la decisión a otro que resulta ser él mismo; pero con letra manuscrita, como si tuvieran otra personalidad.lunes, marzo 12, 2012
Esencialmente, mi jefe es un cabrón, pero yo soy majete
Repasando fotos antiguas hechas con el móvil antiguo (ya veréis cómo lo notáis), me he encontrado con este bello ejemplo de lo fácil que es echarle las culpas al jefe:
En imprenta, un clásico Disculpen las molestias que les pueda ocasionar (por no permitir fiar), que a mí me recuerda poderosamente a la letanía de los que piden en el Metro. Firmado La dirección. Y en un informal tono, pero también firmado por La dirección (?), un Nos han prohibido fiar, echando la culpa de la decisión a otro que resulta ser él mismo; pero con letra manuscrita, como si tuvieran otra personalidad.
En imprenta, un clásico Disculpen las molestias que les pueda ocasionar (por no permitir fiar), que a mí me recuerda poderosamente a la letanía de los que piden en el Metro. Firmado La dirección. Y en un informal tono, pero también firmado por La dirección (?), un Nos han prohibido fiar, echando la culpa de la decisión a otro que resulta ser él mismo; pero con letra manuscrita, como si tuvieran otra personalidad.viernes, marzo 02, 2012
Qué hacer con las manos cuando estás cantando
Las manos sobran cuando estás cantando, esto es así y lo sabemos todos los que somos cinturón negro de karaoke. Como cuando estás tumbado en la cama besuqueándote con una moza, con la intención de follar (spoiler), que siempre hay un brazo que parece que está de más, que ni sirve para agarrar culo ni para nada que no sea, como mucho, que la bella en cuestión apoye su cuello allí (ese brazo que se acaba quedando dormido, con lo incómodo que resulta eso).
Yo, de hecho, pienso que el micrófono es ante todo un invento para darle al cantante la oportunidad de hacer algo con las manos (pensad un segundo en Julio Iglesias, un poco no duele). Le pasa al bajo también, aparte de servir para que el chico simpático que no toca bien la guitarra pueda estar dentro del grupo.
Ahora si alguna vez os preguntan por qué el de Oasis o Jimmy Somerville cantaban con las manos en la espalda, podréis responder adecuadamente: Porque las manos sobran al cantar y no sabían qué hacer con ellas. ¡Gracias, Cerdo agridulce!
A lo que iba. Por pura casualidad me he encontrado este vídeo que demuestra que no es fácil saber qué hacer con las manos una vez que empiezas a cantar. Atiende:
Es el efecto negrata cantante de hiphop imitado por unos chicos muy cuquis. También es que les falta algo de coreografía, porque cada uno va a un poco a su lado, desde el estilo histriónico (soy muy fan del tipo que está en el centro, junto al oriental pelirrojo) al estilo No voy a follar en la vida del de la izquierda (ya te aviso que si lo consigues de todas maneras te va a sobrar una mano. Aunque a lo mejor eso ya lo sabes, ejem). Una vez agotados todas las posibilidades de movimiento de manos, a los pobres sólo les falta lanzarse en algún momento a dar palmas y bailarse un zapateado.
Yo a estos chicos les recomiendo que se busquen algo que hacer con las manos, por ejemplo fijándose en el mitiquérrimo Charles Aznavour y su pañuelo en un vídeo que gusta casi tanto en este casa como el de Tom Jones bailando enloquecido que ponemos cada trimestre:
Estos chicos del coro, que son muy listos (son de Oxford), se han buscado en cambio algo que hacer con sus manos con una elaborada y absurda coreografía que sin embargo mantiene sus manos ocupadas, es decir, que es una buena idea:
Otro día mostramos más ejemplos de qué se pueden hacer con las manos mientras se canta. Prometido.
Yo, de hecho, pienso que el micrófono es ante todo un invento para darle al cantante la oportunidad de hacer algo con las manos (pensad un segundo en Julio Iglesias, un poco no duele). Le pasa al bajo también, aparte de servir para que el chico simpático que no toca bien la guitarra pueda estar dentro del grupo.
Ahora si alguna vez os preguntan por qué el de Oasis o Jimmy Somerville cantaban con las manos en la espalda, podréis responder adecuadamente: Porque las manos sobran al cantar y no sabían qué hacer con ellas. ¡Gracias, Cerdo agridulce!
A lo que iba. Por pura casualidad me he encontrado este vídeo que demuestra que no es fácil saber qué hacer con las manos una vez que empiezas a cantar. Atiende:
Es el efecto negrata cantante de hiphop imitado por unos chicos muy cuquis. También es que les falta algo de coreografía, porque cada uno va a un poco a su lado, desde el estilo histriónico (soy muy fan del tipo que está en el centro, junto al oriental pelirrojo) al estilo No voy a follar en la vida del de la izquierda (ya te aviso que si lo consigues de todas maneras te va a sobrar una mano. Aunque a lo mejor eso ya lo sabes, ejem). Una vez agotados todas las posibilidades de movimiento de manos, a los pobres sólo les falta lanzarse en algún momento a dar palmas y bailarse un zapateado.
Yo a estos chicos les recomiendo que se busquen algo que hacer con las manos, por ejemplo fijándose en el mitiquérrimo Charles Aznavour y su pañuelo en un vídeo que gusta casi tanto en este casa como el de Tom Jones bailando enloquecido que ponemos cada trimestre:
Estos chicos del coro, que son muy listos (son de Oxford), se han buscado en cambio algo que hacer con sus manos con una elaborada y absurda coreografía que sin embargo mantiene sus manos ocupadas, es decir, que es una buena idea:
Otro día mostramos más ejemplos de qué se pueden hacer con las manos mientras se canta. Prometido.
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miércoles, febrero 29, 2012
Cómo animar a los anunciantes a que se gasten los cuartos
Publimedia es una empresa que se dedica a alquilar espacios publicitarios a los anunciantes. En el Metro, por ejemplo. Desde hace algunas semanas tiene una campaña de marquesinas en el Metro de Madrid. Esto es, en sí mismo, una mala noticia para ellos: si alguien estuviera pagando por aparecer en esos espacios, Publimedia no estaría usándolos gratis para anunciarse a sí misma (pasa lo mismo en los periódicos: si en El País hay muchas páginas de autopromo o de Visite nuestro bar, mala cosa: es que El Corte Inglés no está anunciándose allí).
El caso.
Que esta es la campaña en cuestión. Muestra una foto de un andén de metro (bonita foto) con el espacio publicitario que ofrece la empresa y A LA QUE NADIE HACE NI PUTO CASO.
Fíjense en que el valor de un espacio publicitario es que lo ven X personas al día. Gracias a una página en El País, yo puedo llegar potencialmente a unos dos millones de personas, y por tener ese privilegio pago un dineral. Si pongo una valla en el Metro llego potencialmente a todos los que pasen por esa línea en algún momento del día. Qué mejor manera de demostrarlo que poner un andén en el que espera apenas una decena de personas que no están mirando en absoluto las vallas de publicidad.
Anda que...
No digo yo que haya que mostrar a doscientas personas mirando embobadas la publicidad, pero qué mínimo que alguien demuestre interés por el anuncio, ¿no?
Un error de bulto que sin embargo los chicos de Publimedia no comenten en otros sitios: tienen un Flickr con fotos de sus productos (sus espacios publicitarios) y ahí están más espabilaos:
Eso es. Tampoco es que haya mucha gente, pero bueno. Al menos hay unos señores a punto de perder su vuelo porque están mirando atentamente la valla triangular de Movistar. Así sí.
¿Cómo? ¿Que no están mirando la valla sino los paneles de información? Qué sabréis vosotros de las metáforas publicitarias...
El caso.
Que esta es la campaña en cuestión. Muestra una foto de un andén de metro (bonita foto) con el espacio publicitario que ofrece la empresa y A LA QUE NADIE HACE NI PUTO CASO.
Fíjense en que el valor de un espacio publicitario es que lo ven X personas al día. Gracias a una página en El País, yo puedo llegar potencialmente a unos dos millones de personas, y por tener ese privilegio pago un dineral. Si pongo una valla en el Metro llego potencialmente a todos los que pasen por esa línea en algún momento del día. Qué mejor manera de demostrarlo que poner un andén en el que espera apenas una decena de personas que no están mirando en absoluto las vallas de publicidad.
Anda que...
No digo yo que haya que mostrar a doscientas personas mirando embobadas la publicidad, pero qué mínimo que alguien demuestre interés por el anuncio, ¿no?
Un error de bulto que sin embargo los chicos de Publimedia no comenten en otros sitios: tienen un Flickr con fotos de sus productos (sus espacios publicitarios) y ahí están más espabilaos:
Eso es. Tampoco es que haya mucha gente, pero bueno. Al menos hay unos señores a punto de perder su vuelo porque están mirando atentamente la valla triangular de Movistar. Así sí.
¿Cómo? ¿Que no están mirando la valla sino los paneles de información? Qué sabréis vosotros de las metáforas publicitarias...
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lunes, febrero 27, 2012
Pesadilla en Elm Street, Madrid
Tengo una pesadilla recurrente. Es así:
Son las tres y cuarto de la mañana. He estado tomándome unos cacharros y estoy borracho. Así que paro un taxi. El taxista me pregunta:
-¿A dónde vamos?
En el sueño, yo vivo aquí:
Y esa es la pesadilla.
Son las tres y cuarto de la mañana. He estado tomándome unos cacharros y estoy borracho. Así que paro un taxi. El taxista me pregunta:
-¿A dónde vamos?
En el sueño, yo vivo aquí:
Y esa es la pesadilla.
viernes, febrero 24, 2012
Suena a novela de espías
Molaría que secreto fuera adjetivo y estadístico sustantivo. Un estadístico que, oculto tras un antifaz, protege durante la noche la información como un vengador justiciero. En plan Batman, pero con sellos de caucho en lugar de batexplosivos.
miércoles, febrero 22, 2012
En busca de la frase feliz
Yo, ya lo saben ustedes, soy redactor publicitario. Como Don Draper, sí. Igual, chicas. Sí. Eso es.
A ver, sin atropellarnos, que hay para todas.
El caso. Uno de los trabajos característicos del redactor (aka copy, lo digo por si se me escapa en algún momento) es crear lo que técnicamente llamamos "cierre", que también se dice en plan chulo así: "claim". Es lo que viene a ser el eslogan, para entendernos (aunque en realidad no es exactamente lo mismo, pero en fin).
Yo, que no se enteren mis jefes, siempre he odiado pensar en cierres, que además se me dan fatal. Me aburre, no tengo talento para esa frase feliz que es resumen de lo que quiere decir de sí misma la marca al mundo. Por ejemplo: Pascual, la calidad nuestra razón de ser. O Coca-Cola, la chispa de la vida.
Por eso me jode cuando veo muestras brillantes de cierres. Como este que, la verdad, te hace pensar:
Colombia, un país que está prácticamente en guerra civil contra el narcotráfico, y cuyo máximo freno turístico es la violencia, habla de que el riesgo es querer quedarse en el país. Brillante. Muchas veces los creativos decimos que tal o cuál anunciante debería ser valiente, correr riesgos. A fe que el de Colombia lo ha hecho.
A ver, sin atropellarnos, que hay para todas.
El caso. Uno de los trabajos característicos del redactor (aka copy, lo digo por si se me escapa en algún momento) es crear lo que técnicamente llamamos "cierre", que también se dice en plan chulo así: "claim". Es lo que viene a ser el eslogan, para entendernos (aunque en realidad no es exactamente lo mismo, pero en fin).
Yo, que no se enteren mis jefes, siempre he odiado pensar en cierres, que además se me dan fatal. Me aburre, no tengo talento para esa frase feliz que es resumen de lo que quiere decir de sí misma la marca al mundo. Por ejemplo: Pascual, la calidad nuestra razón de ser. O Coca-Cola, la chispa de la vida.
Por eso me jode cuando veo muestras brillantes de cierres. Como este que, la verdad, te hace pensar:
El futuro en jaulas es nuestro presente. Que digo yo que quizá haya un juego de palabras (somos muy aficionados los redactores a los juegos de palabrasas) y Presente equivale también a regalo. Te regalamos el futuro en jaulas.
O a lo mejor es más en plan Neutrex, han venido del futuro con la tecnología para jaulas. Es un poco como si instalaran jaulas salidas de Fortaleza Infernal. O de Escape de Absolom. Uno se imagina a un conejo en el papel de Christopher Lambert o el de Ray Liotta, tratando de escapar de las jaulas estas. Ahora que lo pienso, si los personajes de Lambert o Liotta hubieran sido conejos, las películas habrian sido mejores. Pero no nos desviemos.
No sé muy bien para qué quiere una empresa de jaulas un cierre (yo además creo que los cierres están sobrevalorados), y si hay muchas diferencias entre las jaulas del pasado, las del presente y las del futuro, o si hay muchas competencias entre las empresas que fabrican jaulas. Ah, la ignorancia inmensa que me da posibilidades de ser algún día tertuliano.
Tenemos en la foto de antes otro buen ejemplo de cierre de los que me dan rabia: Productos MiDetergente, la compra inteligente. Las rimas también nos gustan mucho a los creativos. Yo nunca he hecho un cierre con rima, es un poco como de otro tiempo, en concreto de los 80 (tampoco he hecho nunca un jingle, aunque sí un anuncio de Antes y Después). Aunque siguen haciéndose, claro. Mi amiga Fátima, por ejemplo, me habla a menudo de los Tresillos Rivadulla, la decisión es suya. Fetiches que tiene ella y que le gusta compartir con los demás (aprovechen ustedes la zona de comentarios para proponer otras rimas o inventarse algunas nuevas).
No es fácil, no, pensar en cierres memorables. Cuando se encuentran te corre un escalofrío por el cuerpo:
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