viernes, marzo 20, 2009

Rodajes

La otra noche me fui de rodaje, para estas cosas de anuncios y propagandas que hago, y como siempre pasaron un montón de cosas que tal vez contemos en otra ocasión, cuando esté ya el anuncio en el aire.

Mientras tanto, vimos unas cuantas cosas curiosas que a lo mejor les apetece ver también a ustedes. Al lío. Lo más interesante es que rodamos en un palacio del Marqués de Griñón, ese Grande de España que se hizo famoso por ponerse a hacer vinos como un descosido y por casarse con Isabel Preysler (miren ustedes este enlace que lo explica muy bien: "Se podría decir que la película 'Fiebre de sábado noche' unió los destinos de Isabel Preysler y su segundo marido, Carlos Falcó, marqués de Griñón. [...] Aunque los habían presentado un año antes, cuando los dos estaban casados con sus anteriores parejas, la chispa surgió en un cine"). Sin más comentarios que los que quieran ustedes hacer en la sección de ídem.

Así que aquello era un palacio de mucho cuidado, muy de lujo. Con una chimenea enorme en la que estaba esculpida el escudo de armas:

Y que tenía una hélice de avión, en efecto. ¿Por qué? No se sabe.

También había unos enormes jardines con mucho árbol y mucho seto, lo que se imaginan ustedes que son los jardines de un marqués, no les digo más. En la entrada había una lápida en la que ponía esto:


La duda es: ¿alguien se imagina a la marquesa cuidando y mejorando un jardín enorme como el que corresponde a unos marqueses? Y en cuanto al mensaje: ¿lo puso la marquesa para verlo todas las mañanas y sentirse orgullosa de su obra? ¿Qué pensó el pobre Antonio Hernández, que tendría las manos despellejadas de llevar setos de un lado a otro y de podar, al leer la inscripción? O al escribirla con sus propias manos, claro.

Y la tercera cosa curiosa es que la casa tenía unas camareras con botellas de bebida. La productora había puesto unos carteles de No tocar nada, como si en un rodaje pudieras pensar en beberte unos gintonic (estás demasiado ocupado comiendo bollos). Pero es que tampoco es que fuera muy apetecible, la verdad:



En efecto, ni Hendricks ni leches. Larios y Beefeater en la casa de un marqués. Que la alquila para rodar anuncios publicitarios. Maldita crisis.


2 comentarios:

Alfredo dijo...

A mi lo de la helice me parece de lo mas normal, sin ir mas lejos, yo tengo un turborreactor colgado en una pared del salon......

al dijo...

Gracias. Este post me ha venido que ni rodado.

Por cierto, el otro día lei en el Facebook que la casa del Duque (de la serie 'Sin tetas…') se ha puesto a la venta en Fotocasa.

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