lunes, enero 11, 2010

Panadería Ipanema: explorando los límites del marketing

En el barrio hay, básicamente, dos panaderías con mejor pan que el resto, y ambas pertenecen a cadenas de panaderías. Para mi gusto la mejor es Valpan (no perdáis el tiempo pinchando el enlace, no viene nada), con un buen surtido de distintos panes que por desgracia se va reduciendo poco a poco en el tiempo (poca gente compraba el pan de cebolla o el de ajo; sólo nosotros).

Sin embargo la que tiene más éxito es Ipanema, que tiene seis o siete locales por el barrio y cuyo mayor mérito no es el pan que fabrica (que no es malo, de todas maneras), sino el derroche de acciones de marketing con las que tienen a la clientela en permanente estado de excitación. Cosas pequeñas, pero muy bien pensadas (alguna rozando el ridículo, también es verdad). Por ejemplo, estableciendo una hora feliz para la compra de bollería (un bollo a un euro a partir de las 20 h; bollos que no podrían venderse al día siguiente). Ofreciendo una camiseta de apoyo a la candidatura Madrid 2016 por un euro, si compras una barra de pan. Ofreciendo el Pan de la Semana, panes que normalmente no venden, a un precio reducido: pan rumano (es medio dulce), el pan gallego o el pan de 1960 (al estilo y con el sabor de 1960). O, ya que nos ponemos, con el mismo nombre de la cadena, un Ipanema que usa el juego de palabras para relacionar la actividad panadera con el destino exótico obvio, lugar en el que, como todo el mundo sabe, se hace un pan excelente:

Brasileñas más buenas que el pan, incluso.

Pero Ipanema viene aquí hoy no como excusa para sacar a Adriana Lima y dos compatriotas estupendas más, sino porque han decidido hacer publicidad comparativa agresiva, un poco como en la Guerra de Chinos, pero más profesionalmente. Eso sí, para evitar demandas, en el clásico sistema Tirar la piedra y esconder la mano (c):

Aparte de la profusión de puntos suspensivos (se conoce que les sobraban de otras promociones) y de las inquietantes comillas de AIRE (qué tendrán las comillas para que todo lo entrecomillado resulte "siniestro"), no me digan que no resulta sugestiva la manera de ensuciar la imagen de los demás sin decir nada concreto, aprovechando la sensación de que el pan cada vez sabe menos a pan (de ahí el furor último que aparece por aprender a hacer nuestro propio pan en todo tipo de cursos y talleres).

A ver si Valpan contraataca con algo.

3 comentarios:

Kal Zakath dijo...

Sin duda esto es el comienzo de la guerra, habrá hostias como panes mañaneros... En fin, que buena la foto de las chicas.

marmota dijo...

jajajajaja
"aire"......
jajajajajaja

Alejandro Cebrián dijo...

El pan de cebolla es genial.

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