domingo, junio 02, 2013

Nunca entiendo qué quieres decirme

Hacer anuncios es muy difícil, os lo aseguro. No es que quiera lloriquear ahora y daros pena, pero es que es la verdad. Hay mucho que decir, poco tiempo, mucha gente que mete mano en lo que estás haciendo, fuera de la oficina hace mucho mejor tiempo que dentro, etcétera. Un anuncio bueno es un pequeño milagro porque tiene que salvar cientos de dificultades.

Yo si te digo la verdad los anuncios de Tampax o Evax nunca los he entendido mucho, pero lo atribuía a que hablaban un lenguaje femenino, en plan "entre nosotras nos entendemos". A mí lo de A qué huelen las nubes me pareció bien, porque era una nueva manera de hablar de eso cuando hasta ese momento la única forma parecía ser copiar un prospecto de una farmacia y sacar señoras en bata. Pero desde entonces los publiciteros nos hemos lanzado a una senda en la que ya no sabemos muy bien qué queremos decir, creo yo, o al menos no conseguimos que el espectador reciba un mensaje en claro.

Porque este anuncio de Tampax, por ejemplo, parece más encaminado a reivindicar el Dadaísmo que a vender tampones. Y trae más preguntas que respuestas:


Por ejemplo: ¿por qué baja con tanta prisa y tan contenta a la piscina Amaia?

¿A dónde está mirando el vigilante con sus prismáticos? ¿Es que necesita prismáticos para vigilar la piscina de veinte metros que tiene a su cuidado?

¿Por qué el de sombrero ve lo que está pasando pero no avisa?

¿Por qué, de entre todas las cosas que lleva Amaia en el bolso, Pepe Sonrisas elige justamente el tampón?

¿Por qué cuando Amaia le sorprende, él no se sorprende?

¿Por qué cuando Amaia le sorprende, ella no se sorprende de que no se sorprenda?

¿Por qué en vez de darle una bofetada con tirabuzón y vuelta atrás, Amaia le sonríe y le coge la mano de esa manera tan... sensual?

¿Por qué el del sombrero aparece de pronto en la imagen de esta manera tan rara?

 

 ¿Por qué parece que en vez de estar hablando de tampones estén haciendo una representación del fornicio?

¿Y por qué esta tan contento el ladrón? ¿Cree que ha ligado?

¿Por qué se acerca el del sombrero? ¿A ver si pilla algo?

   

¿A qué se refiere Amaia con "el lugar correcto"? ¿Cuál o cuáles son el incorrecto?

¿De qué se ríe este (otra vez)?

 

 ¿Por qué el tipo abre la mano a ver qué hay dentro cuando Amaia retira la suya? ¿Qué esperaba encontrar?

 ¿Por qué hay ese fallo de rácord cuando ella chasquea los dedos y él vuelve a tener el puño cerrado?

¿Por qué al abrir la mano realmente NO HAY NADA?

¿Es todo un sueño de David Lynch o de Resines?

¿Por qué nos suena la cara de este tipo? (Gracias por el aviso, Kuluska)

 Ah, se ve que al final en realidad no consiguió el trabajo y tiene que dedicarse al hurto.

¿Qué está mordisqueando de pronto el socorrista? ¿Qué simboliza que esté comiendo menta o hierbabuena?

 Si Amaia lleva puesto un tampón, ¿es la mejor elección un bañador?

De todos los bañadores del mundo, ¿no había ninguno que le quedara peor que este?

Y lo más inquietante: ¿por qué este es el único producto que no anuncia Martina Klein?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahí está el dilema, en tanto esperpento que parece una obra de Valle Inclán...
Son como una clase magistral para sacar aquellos tópicos nacidos en el postfranquismo de que los tampones eran cosas del diablo, eran pecado y que te podían delatar en la piscina y crear cáncer.
Yo, entre algunas conclusiones estoy por seguir siendo chico en vez de chica y me ahorro el gasto en esos artilugios que algunos anuncios se desgañitan en acercar a todos con absoluta normalidad.
Pois iso...

Anónimo dijo...

Ahí está el dilema, en tanto esperpento que parece una obra de Valle Inclán...
Son como una clase magistral para sacar aquellos tópicos nacidos en el postfranquismo de que los tampones eran cosas del diablo, eran pecado y que te podían delatar en la piscina y crear cáncer.
Yo, entre algunas conclusiones estoy por seguir siendo chico en vez de chica y me ahorro el gasto en esos artilugios que algunos anuncios se desgañitan en acercar a todos con absoluta normalidad.
Pois iso...

Anónimo dijo...

Y otra más. ¿Por qué Toni Segarra en lugar de hacerse el longuis se atreve a firmar esta aberración no sólo como director creativo sino también como redactor? ¿Es para ser coherente con lo de 'este verano, mójate'?
http://www.anuncios.com/nacional/nuevos-anuncios/1074646011901/tampax.1.html

Txiki Palomares dijo...

Es incomprensible. Supongo que es una manera de proteger al resto. Que las leches vayan a él y no a los demás. Digo yo, dentro de mi desconcierto.

Anónimo dijo...

Por qué Amaia baja en bañador y cuando se tira a la piscina, por detrás se ve un bikini?

Daniel del Río Castro dijo...

¿Y por qué coño estamos hablando de este anuncio? ¿No será que esta mierda de publicistas finalmente han conseguido justo lo que pretendían? O_O

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