domingo, diciembre 10, 2006

Plinio, casos célebres

Volvemos a la actividad tras una semana rara, rara, rara.


Ya habíamos hablado por estas latitudes de Plinio, casos célebres, una recopilación de algunas novelas policíacas escritas por Francisco García Pavón protagonizadas por el Jefe de Policía de Tomelloso, Plinio. Muy muy muy recomendables.

Aunque en realidad no son novelas policíacas, por mucho que se empeñe el prologuista de la obra, Lorenzo Silva -que se ha convertido en el escritor más citado en El sabor del cerdo agridulce-. No hay apenas trama detectivesca, los misterios son triviales y el método que emplea Plinio para descubrir al culpable es esperar, tomarse unos vinos con los amigotes y aguardar a que le llegue un pálpito. O sea, nada que ver ni con Sherlock Holmes ni con Hércules Poirot ni con Sam Spade. En realidad en las novelas de Plinio no pasa nada nunca, o pasa muy poco. Ni falta que hace.

Las aventuras de Plinio son esbozos costumbristas de la vida rural en los años sesenta y setenta, relatos llenos de humor -muchísimo humor, sorprendente porque parece que lo único que nos queda de aquella época, literariamente hablando, es esencialmente literatura social de ceño fruncido y experimentalismos casi disparatados-. Son novelas que se leen estupendamente y que levantan el ánimo; no se meten en honduras y no hay la menor crítica a la sociedad del momento -ya digo que tienen poco de novela negra-, pero a cambio muestran un prodigioso dominio del lenguaje, que rescata cientos de regionalismos medio olvidados. Regionalismos manchegos, claro, porque García Pavón era de la zona. Y esa es la mejor baza de las novelas de García Pavón: un caudal inmenso de palabras con fuerte sabor a la tierra. Ese tipo de palabras que disfrutan ahora de un renacer gracias a, quién nos lo iba a decir, La hora chanante -Joaquín Reyes es de Albacete-: churretoso, ternesco, cascoporro. Y que provocan que cada relato sea completamente catral.

4 comentarios:

Tartamundos Trotamudo dijo...

De las aventuras de Plinio sólo me he leido la que ganó el premio Nadal, "El misterio de las hermanas coloradas" (creo recordar que era el título). Y sí, me gustó bastante, sobre todo por lo que comenta José Antonio, más por el costumbrismo y el léxico que por lo que tenía de novela de misterio.

Como anécdota, contaré que estuve en la comisaría de la policía local de Tomelloso hace unos años, por motivos laborales (vamos que no estuve detenido ;-), y me enseñaron una placa que tenían de reconocimiento a Plinio, lo cual me hizo dudar de que el comisario en cuestión hubiera llegado a existir.

José Antonio Palomares dijo...

La novela que citas es precisamente una de las que están recogidas en la recopilación. En concreto, además de la de las hermanas coloradas incluye El reinado de Witiza, El rapto de las Sabinas y el libro de relatos El último sábado.

Luisru dijo...

Albacete existe y mis primos viven allí. Es genial Joaquín Reyes, explota mucho su acento albaceteño. Y cita a los Invasores (un mercadillo que tiene lugar los martes) en el testimonio de Kaaarl Lagerfeld:
http://www.youtube.com/watch?v=NCvuLDIC7nM

Anónimo dijo...

Leí "Las hermanas Coloradas", "El reinado de Witiza" y "El rapto de las Sabinas" a finales de los '60 y principios de los '70; he mantenido, siempre, un grato recuerdo de aquellos libros. Ahora tengo en mis manos "Plinio. Todos los cuentos" (Ed. Rey Lear), y os aseguro que estoy gozando mucho con su lectura. Reencontrarse con Plinio después de tantos años es un milagro. Puro placer. Lectura muy recomendable.

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