jueves, septiembre 06, 2007

Yo también pongo el vídeo del gorila

Está el mundo publicitario tirando a revuelto a causa de este anuncio que apareció hace apenas unos días en la tele inglesa (a ver si nuestra corresponsal en las islas lo ha visto):



¿Comorrrrrl? En efecto, es un anuncio de nuestro admirado Juan Cabral -el de las pelotas de Sony Bravia-, de la agencia Fallon, para chocolates Cadbury. ¿Qué tiene que ver esto con los chocolates? Bueno, que tanto el anuncio como los chocolates te arrancan una sonrisa, dicen. Es un ejemplo extremo de publicidad espectáculo, que busca la empatía con el consumidor. Ha llegado un momento en que muchos anuncios no comunican beneficios ni tangibles ni intangibles, sino que sólo buscan divertir, en busca de que el espectador establezca una corriente de simpatía con la marca. Arriesgado, sin duda, y al anuncio le están cayendo hostias como panes por todas partes, pero creo que extremadamente efectivo, al menos de momento, mientras no se popularice el uso de esta publicidad espectáculo. Aunque cabe la posibilidad de que este anuncio sea como este otro, emitido hace unos años durante la Superbowl y que curiosamente también tiene un simio de protagonista:



Un anuncio que presume de ser un derroche y que justamente es de todo menos un derroche, en una de esas paradojas que me encantan.

¿Y bien? ¿Gran anuncio o una chorrada?

14 comentarios:

César desde el Canal. dijo...

Yo centraría la conversación en por qué se llega a este tipo de publicidad: en qué punto está el mercado es sólo un reflejo de en qué punto estamos los consumidores de la sociedad capitalista del primer mundo -no hablo de los chinos, que masivamente carecen de algunos derechos que consideramos "fundamentales"-.
Así que vuelvo y repito:
¿en qué punto estamos los consumidores de la sociedad capitalista del primer mundo?
Y por cierto, tienes otro ejemplo de publicidad emocional, sofisticado en lugar de humorístico, de hace unos meses: "el futuro eres tú"
http://www.youtube.com/watch?v=7btUmhXVbqg
¡Saludos!

Cayetana Altovoltaje dijo...

Es sin duda el mejor anuncio que recuerdo en mucho tiempo.
No lo había visto. No veo la tele, sólo veo interneteces, y los anuncios chachis los veo en cerdoagridulce.
Al gorila sólo le falta una cosa...

Cayetana Altovoltaje dijo...

...LOS MICRÓFONOS!!!

Cayetana Altovoltaje dijo...

... aunque, eso sí, tiene los tambores.

Tartamundos Trotamudo dijo...

Soy fan de los simios...

Quizás el mensaje subliminal es que los consumidores del mercado del primer mundo estamos convirtiéndonos en simios.

Involución creo que se llama.

Angua dijo...

El anuncio es la leche, o mejor, el chocolate con leche :)
Sólo le pongo el pero de la excesiva, para mi gusto, inspiración en el anuncio americano.

Pero éste es más gracioso :)))

Luisru dijo...

Yo me atrevería a decir que la publicidad es una gran chorrada, pero no lo haré por si ofendo a alguien...

Publicitaria ofendida dijo...

Hombre luisru, y tú, ¿a qué te dedicas?

¿Tocas la viola en la Orquesta Nacional o coordinas la ayuda humanitaria al tercer mundo?

Luisru dijo...

Estimada Publicitaria Ofendida, ¿cómo has adivinado mi profesión? Lo decía en tono jocoso, el mismo que usa este blog, que tampoco se toma la publicidad demasiado en serio. Pero lo retiro alegremente, como diría el Actor secundario Bob.

Angua dijo...

Ya lo sé, hombre, ya lo sé

:))))

Si yo a las buenas soy muy buena, pero a las malas... que te cuente el Txiqui.

Luisru dijo...

Pues yo soy bueno siempre. Por algo ayudo al tercer mundo sin parar. :)))

Palomares dijo...

Es una lástima que nadie haya seguido el hilo que apuntaba césar, porque es bien interesante. El consumidor lo que está es saturado, creo yo, hasta la polla, y perdonad mi alemán, de ver y oír anuncios que dicen todos lo mismo de la misma manera. Ha llegado un punto en el que ya le da igual cuál sea el beneficio concreto que le ofrecen porque todos le ofrecen el mismo. Y puestos a elegir entre varios productos iguales, pues se elige el más simpático.

Dicho sea en plan grueso y a lo basto y a brochetazos.

Por lo demás, es verdad, Altovoltaje, vivan los tambores, es verdad, Trotamudo, en mi opinión todos los anuncios deberían llevar incluido un mono o al menos un loro o, si no, varias tías buenas.

y respecto a la polémica entre comentaristas, hay que decir una cosa que decía alguien de la profesión: La publicidad es muy importante, pero se imprime en papeles con los que la gente se limpia el culo.

Claro que en Conética -cómo coño se escribe Connecticut- habrá un tipo dedicado a fabricar distintas tuercas de diversos grosores. En definitiva: que hay pocos trabajos que no sean chorras.

Angua dijo...

Yo no estoy de acuerdo conque el consumidor esté saturado de mensajes iguales. Lo que creo es que ha cambiado la tendencia.

Creo que un consumidor no maduro o sin experiencia en comunicación y mercado libre, pongamos un chino, necesita mensajes de beneficio, y posicionamientos super-estratégicos y comparativos para elegir sus marcas.

Pero un consumidor de un país desarrollado, en este momento, ya no necesita nada de eso. Elige sus marcas como elige sus amigos. Ama y odia sin saber porqué, al primer vistazo. En realidad le dan igual las redes de concesionarios, las ofertas, la cercanía de la tienda a su casa, las kilocalorías o si el zumo está o no refrigerado.

Y los publicitarios listos, los que están más al loro de a dónde va el consumidor, que anda siempre-siempre por delante de nosotros, ya lo saben. Y algunos anunciantes parece que empiezan a creerles, y a dejarles hacer.

Las estrategias que nos esperan serán casi de conquista sexual, hay que enamorar al consumidor a la primera, o le cazará la comptencia, y cuesta mucho divorciarse o cambiar de equipo de fútbol, de secta religiosa o de partido político. Por no hablar de cambiar de marcas :) A ver quién deja la Coca-Cola light por la Pepsi diet...o viceversa.

César desde el ordenador de Rebeca dijo...

Ok, creo que el punto en el que estamos los consumidores de la sociedad capitalista del primer mundo, -a excepción de los chinos-, es el de NO NECESITAR NADA.
Y ahí empiezan las perversidades del sistema. Ya no necesito diferenciar un producto de otro que hace lo mismo. Necesito que presten atención acerca de cosas que no necesito, y que además estoy harto de encontrar por todas partes.
Y estoy harto porque YA NO NECESITO NADA.
Así que pasamos de la era de la información a la de la comunicación, de ésta a la de la comunicación interactiva (web 0.2). Y de ésta a la ERA DE LA ATENCIÓN.
(¿Alguien lo había escrito antes, o nos mencionarán en los libros de tendencias dentro de 5 años, como acuñadores del término?)

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