jueves, marzo 29, 2007

Una pinta de Guinness

Antes yo tomaba bastantes Guinness, porque me gustaba el sabor y su cremosidad y porque era una forma de ser distinto al resto de los adolescentes (aunque ya no es así: el otro día leí en algún sitio que Madrid es la segunda ciudad del mundo con más bares irlandeses; que es difícil de creer, pero yo digo lo que he leído). De la Guinness lo que más molaba, aparte de ser negra y que la espuma parecía nata, es que había que seguir un rito para tirarla, no como la Mahou que se sirve de cualquier manera: ¡Manolo, ponme una caña! Y te la pone y ya está. Con la Guinness se sirve primero un poco y luego se espera y luego se sirve más y se vuelve a esperar y al cabo de un rato ya está lista, cuando tú ya te has acabado el platito de cacahuetes.

Esto del tiempo de espera es bastante coñazo, y en el fondo es un defecto de la Guinness. Así que cuando en 1998 Abbot Mead Vickers BBDO ganó la cuenta de esta cerveza decidió hacer hincapié en este defecto, para transformar esa debilidad en una ventaja. Es una estrategia de libro que sin embargo pocos anunciantes usan, a pesar de que hay múltiples ejemplos espectacularmente eficaces a lo largo de la Historia (por ejemplo, la campaña americana para vender el Volkswagen Escarabajo, Think Small, o la clasiquísima campaña de Avis, We try harder, señalando en que eran el número 2, no los líderes). Pero a lo que íbamos, que AMV decidió que el eje de la comunicación debía ser precisamente que hay que esperar para beberse una Guinness. Y se sacaron de la manga este pedazo de anuncio:



A mí me pone todavía los pelos como escarpias ese It's the waiting. Tremenda realización a cargo de Jonathan Glazer, que es uno de esos directores con los que jamás trabajaré, para mi inmenso dolor. Es perfecto el montaje, la música (y los silencios), el locutor, los efectos especiales y la idea.

Este brutal anuncio tenía un antecedente -coincidieron casi en el tiempo-, también dirigido por Glazer, y con el que creo que hace muy buena pareja:



Tuvo mucho menos éxito, publicitariamente hablando, pero a mí me gusta más, no sabría decir por qué. Me parece que tiene de todo: emoción y humor. Y está escrito que te cagas, para decirlo elegantemente. Puede que sea peor anuncio, pero a mí me llega más.

Y dos años después Guinness sacó este otro, que sin duda es inferior, pero es tan divertido que merece estar aquí:



Lo dirigió Frank Budgen (otro de esos directores, etcétera, aquí su productora), y tiene tal cantidad de detalles que aún hoy sigo descubriendo cosas nuevas. Y puedo oír la canción ochenta veces seguidas sin cansarme (es, para los que se lo pregunten, Barabaratiri, de la Orquesta de Pérez Prado y Beny Moré).

Así que ese es el truco: encontrar un concepto potente, tener ideas brillantes, soltar un chorreo de pasta y sacar anuncios de minuto y medio. Casi nada. Me pongo a ello de inmediato, pero mientras tanto, decidme: a vosotros, ¿cuál os gusta más?


16 comentarios:

malenasintango dijo...

¿Cuál nos gustá más o cuál despierta una sed de Guiness irresistible? Son dos cosas distintas: vender el anuncio y vender el producto. Como buen publicista que eres, seguro prefieres lo primero, pero el cliente preferirá un anuncio estilo Pascual que si hace que se le disparen las ventas ..., pues mejor. Ese, al fin y al cabo, es el objetivo.
Para tu encuesta, el primero.

José Antonio Palomares dijo...

La verdad es que estos anuncios dispararon las ventas de Guinness -dentro de lo que puede dispararse un mercado tan saturado y poco dado a los cambios como el de la cerveza-. Vamos, que para vender más no es necesario ser más cutre. De hecho suele ser contraproducente.

:rafa dijo...

La publicidad de Pascual le gusta a Pascual (thank God)

El de los surferos heroinómanos es de mis 10 anuncios favoritos... ever.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Pues coincido contigo: el segundo. Es épico, tierno, conjura imágenes mentales de un pueblo entrañable donde todos los parroquianos van al bar a tomarse su guinness y siempre te la sirve el mismo paisano, y es más congruente con el producto que el primero, por muy bello e impresionante que sea. Ese efecto de olas y caballos es increíble, pero la primera vez que lo vi (en el blog de El Hashbrown) me chocó mucho que fuera un anuncio de Guinness. Por cierto, la frase final es "Here's to waiting" (Un brindis por la espera).
El tercero es muy muy simpático, pero también me parece menos congruente con la imagen del producto. Quizá sea eso precisamente lo que se busca, que pensemos que la Guinness te puede apetecer en el Caribe lo mismo que en un bar irlandés.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Me acabo de dar cuenta que esa estrategia también está presente en el segundo anuncio, que está situado en un pueblito italiano o algo así. Quieren sacar a la Guinness del pub y universalizarla.
Ah y no sé si conoces la última moda en Inglaterra, que es servir la Guinness fría y como si fuera una caña. La estropean totalmente.

José Antonio Palomares dijo...

No, lo de La Habana es sólo porque mola, creo. Es un pueblo italiano, en efecto, y el casting está hecho en el mismo pueblo, incluyendo al protagonista.

He vuelto a escuchar lo del Here's to waiting y mi duro oído castizo sigue oyendo It's the waiting, interpretación que, la verdad, me gusta más. He buscado el texto completo por ahí:

He waits; that's what he does.
And I tell you what: tick followed tock followed tick followed tock followed tick...
Ahab says, 'I don't care who you are, here's to your dream.'
'Here's to you, Ahab'.
And the fat drummer hit the beat with all his heart.
Here's to waiting.

Cayetana Altovoltaje dijo...

¡Es de Moby Dick!, qué tonta, no me había dado cuenta a pesar de lo de "Ahab"

Cayetana Altovoltaje dijo...

Falta una frase: "The old sailors returned to the bar"
Ya, ya lo dejo, ya :D

José Antonio Palomares dijo...

No sé, lo he encontrado en la Montaña de basura, ni siquiera lo he comprobado. Excepto lo de Here's the waiting, claro, que a rencoroso no me gana nadie (véase capítulos anteriores).

:rafa, un día vamos a hacer una lista de esas de los diez anuncios más mejores del mundo. ¿Está en la tuya el de Blackcurrant Tango del que hablábamos hace poco por aquí?

Tartamundos Trotamudo dijo...

Mi favorito es el primero.

Y la Guiness una de mis cervezas favoritas.

Josep M. Fernández dijo...

El tercero es el mejor con diferencia, de hecho es el único que recuedo haber visto anteriormente.

:rafa dijo...

Supongo que estoy en deuda eterna contigo por esto, pero no había visto el spot de Blackcurrant Tango hasta que tú lo colgaste. Como no podía ser de otra forma, se me cayeron los palos del sombrajo.

El problema de haberlo descubierto hace tan poco es que aún no ha pasado por ese período de digestión por el cual las cosas pasan de buenas a míticas.

El sombrajo dijo...

¿Dónde están mis palos?
¿Donde?

Alfredo Álamo dijo...

La gente en irlanda pide la segunda guiness cuando les quedan un par de tragos en la primera. Y así se inicia un maravilloso ciclo en el que la espera desaparece.
Lo que aprende uno por esos mundos cerveceros.

Angua dijo...

Jose, aquí falta el gran premio de cannes del año pasado, no? Creo que ya lo has puesto en el blog, pero para que se entienda como trabajan el posicionamiento...

como mola lo de la cita de Neville, me recuerda, en bueno, a lo de Cortazar. No por Cortazar, obviamente.

Attila dijo...

Yo voto por el primero, la verdad, me gusta todo, pero el tercero es muy gracioso.
A mí la Guiness no me gusta, prefiero las rubias o tostadas, pero de la forma que la tiran en Irlanda, hacen que tenga una espuma con un sabor sublime, casi como la de un Capuccino, algo que no he vuelto a probar fuera de ahí :-(

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