martes, enero 23, 2007

Librerías con las ideas claras

El otro día iba yo paseando haciendo fotos a diestro y siniestro (desde que tenemos blog fotografiamos prácticamente todo lo que vemos, hay que alimentar al monstruo) y me fijé en esto:


Sí, no es muy impresionante. Una librería de barrio, pequeñita y tal, que sobrevive con los libros de texto en septiembre y con las cartulinas y el papel charol el resto del año. Y el pegamento Pelikán, si es que todavía existe (resulta que sí). Pero si nos acercamos vemos algo muy curioso:


Atención a la selección de libros en el escaparate. Aparte de las ubicuas La catedral del mar y el último Alatriste, que no salen en la foto, están La gran revancha (de Zapatero), Esperanza Aguirre La Presidenta, Mi vida contra ETA (del general Rodríguez Galindo), Las mentiras del 11-M y Caballo de Troya 8*. Bueno, y la Guía Campsa. Extrañamente, no está Me llaman Fuco Lois.

Vamos, que están muy claras las ideas del dueño y qué emisora de radio escucha, es un tipo que no engaña a nadie.

Me pregunto si esa demostración ideológica le saldrá rentable; es decir, si los que piensan como él acudirán fielmente a su librería y no a otra y compensarán con sus compras el dinero que seguramente no gasten en esa librería los que tienen exactamente las ideas contrarias.

Con franqueza, no creo que sea muy práctico mostrar esa beligerancia tan abiertamente, pero por otra parte me pregunto por qué debería esconder ese hombre sus ideas, por muy equivocadas (o disparatadas) que piense yo que sean. Lo que me sorprende es que el ambiente esté tan crispado que incluso las librerías modestas, librerías que viven esencialmente de vender libros de texto, se sientan obligadas a tomar partido de una manera tan clara.


*Qué aguante J.J. Benítez con Caballo de Troya, ¿no? ¿Quién nos iba a decir que iba a llegar a la octava entrega? Yo intenté leer el primero hace muchos años y no pude (meritorio, cuando en aquel entonces lo que yo le pedía a un libro para leérmelo es que estuviera escrito en español).

15 comentarios:

Luisru dijo...

Pues el éxito de la librería depende de su emplazamiento. Si está en el barrio de Salamanca, a lo mejor jalean al librero cada vez que abre. Si no, a lo mejor un "antisistema" (como los llaman en las noticias) le rompe el escaparate. El mercero de mi barrio tiene la Cope puesta a toda hostia, pero en el escaparate no hay nada que lo identifique, cuando entras te encuentras con la sorpresa. A lo mejor no está de más avisar el sesgo del establecimeinto ya en la puerta, para no asustar al personal.

Alfredo Álamo dijo...

Mira, una librería de género fantástico. Con las pocas que hay...

Mel Alcoholica dijo...

A ver: ahí pone "libros de texto". Y texto es lo que esos libros contienen, ¿no? Y contexto también. Aunque, pensándolo bien, pueden parecer un poco descontextualizados, eso es verdad.

Mel Alcoholica dijo...

A ver: ahí pone "libros de texto". Y texto es lo que esos libros contienen, ¿no? Y contexto también. Aunque, pensándolo bien, pueden parecer un poco descontextualizados, eso es verdad.

Ricardito ëmore dijo...

Ya estamos calumniando y difamando solo porque unos pocos (y os recuerdo que solo unos pocos son los elegidos) no tiene vuestra misma opinion, !vamos! Muy democratico!

!Ahora resultara que Vizcaino Casas no es un escritor moderado y objetivo!

José Antonio Palomares dijo...

No me había fijado en otro de los libros que se ven: La visigoda, de Isabel San Sebastián; o sea, más de lo mismo.
El tío es que no se relaja ni en las novelas, me hace sospechar del trasfondo ideológico de Eragon.

cayetana altovoltaje dijo...

Pues a mí ese escaparate me parece un prodigio del simbolismo y la semiótica aplicada a espacios reducidos. Los autores seleccionados, la guía Campsa al ladito y el cochecito debajo... nos están diciendo claramente "Yo conduzco (este negocio), ellos me guían".

Eragon e' pa lo niño.

Tartamundos Trotamudo dijo...

Muy buena la interpretación, Cayetana.

Por mi parte, opino que ese escaparate puede alejar a más lectores de los que puede atraer.

Vamos, yo voy a por una cartulina o un bote de pegamento Pelikan, y me encuentro esa selección de nuevos clásicos, y salgo por piernas.

Anónimo dijo...

Cómo están las cabezas... debajo de Esperanza Aguirre había leído: "La Providencia".

Luisru, seguro que tu mercero es un cachondo. Si no, no se explica que alguien tenga todo el santo día a Losantos a to piño.

Carmona Dixit.

Anónimo dijo...

Mmm, si no ercuedro mal, Galindo es un nombre vinculado al PSOE... más exactamente a los GAL, aquel atentado contra el derecho vigente en España, y que además llevó a la cárcel a algunos altos cargos del gobierno socialista... Oh, perdón, olvidaba que recordar las verdades de nuestro pasado reciente constituye el delito de crispación. ¡Prietas las filas, puño en alto!

José Antonio Palomares dijo...

Galindo es sin duda un personaje peculiar, que se usa tanto desde la izquierda como de la derecha. Aquí nuestro amigo anónimo lo presenta como vinculado al PSOE y a sus ministros. Y es cierto. Pero veamos quién defiende con más fuerza al general Rodríguez Galindo: la Fundación Generalísimo Franco

No sé si estos son muy socialistas, la verdad. Parte de la derecha le usa para atacar al PSOE mientras otra parte dice que es completamente inocente. No tengo muy claro si en el PSOE queda alguien que le defienda -lo cual puede ser interpretado como desamparo.

Me ha hecho gracia, por otra parte, lo de Prietas las filas, que es uno de los himnos del Frente de juventudes. Aunque creo que ellos no decían lo del puño en alto.

holandesa dijo...

¿Y si resulta que el que va a comprar pegamento va esnifao y no mira el escaparate?

¿Y si sólo quiere comprar pagamento y no le molesta que el señor de la librería se gane unos céntimos tenga la ideología que tenga?

A mí me parece bien que el señor demuestre su ideología sea la que sea. Y tiene todo el derecho de poner en su escaparate el muestrario que le parezca. A mí desde luego, para comprarle un bote de pegamento no me estorban los libros que tiene ese señor en el escaparate. No es para tanto.

danirus dijo...

Recuerdo una librería que había en mi barrio, y seguramente siga existiendo, llamada Miguel Hernández. Todo el barrio, salvo los jovenes despistados, sabían de que color eran los ideales del propietario, un hombre amable y muy educado.

Al ver el escaparate de la tienda de tu barrio, me pregunto si será el librero como los líderes del PP, o si será en cambio un hombre con ideales conservadores, amable y respetuoso. Por desgracia para los vecinos y quizás para el librero, queda la duda. Si yo estuviera en su piel, no sería tan claro respecto a mis ideales para evitar que nadie pudiera pensar que comulgo y promuevo el estilo de hacer política de estos señores, me esperaría a que llegaran otros conservadores mas educados, al estilo de Duran i Lleida.

Aquí, en Alemania, la derecha no es tan beligerante, y cualquiera puede ser conservador sin tener que demostrar que respeta a sus vecinos, que no los insulta, ni los engaña, y que no les pide que se marchen del barrio.

Saludetes

Angua dijo...

Yo me pregunto a quién le puede molestar que un señor ponga en su escaparate lo que le dé la realísima gana. A mí no, desde luego, y aunque fuera partidario de Zapatero, Rubalcaba, Blanco, y demás personajes, entraría sin problemas a comprar Pelikan.
Incluso si tuviera alguna de las obras de Sabino Arana o una selección de discursos de Carod Rovira, entraría también.

Otra cosa sería que me quisiera vender alguna de esas perlas, claro. De cualquiera de ellos. De los del escaparate de la foto y de los que están en otros escaparates...

danirus dijo...

El escaparate es la ventana al exterior, el reclamo para que la gente entre a comprar, la esencia de lo que luego uno se encuentra en el interior. Si el señor librero pone una tía en bolas en el escaparate y quiere vender cartulinas, es probable que termine haciendo poco negocio y creando mucha expectación.

Cualquiera que se fije en los escaparates y no comulgue con la esencia de esos libros es probable que elija ir a la otra librería del barrio, y el tipo venderá menos, quizás poco menos, pero menos.

Salud

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