lunes, octubre 09, 2006

Sabor a muerte

Como estaba un poco agotado tras leerme un tocho de 674 páginas y otro de 784 páginas, decidí relajarme con algo ligerito: Sabor a muerte, de P.D. James (sólo 662 páginas).

P.D James es una de esas Damas del Crimen que aparecen como setas (insertar chiste sobre setas venenosas, mortales). No sé por qué la novela negra y/o policíaca es tan buen caldo de cultivo para encontrar buenas escritoras, pero el género parece producir con regularidad un buen número de grandes autoras; más que en ningún otro género, diría yo. No, no leo novela romántica ni histórica.

P.D. James es especialista, junto con Ruth Rendell y Patricia Highsmith, en la novela negra psicológica, más ocupada en describir las profundidades del alma y los complejos dilemas morales que en el juego detectivesco en sí. P.D. James es distinta a las otras dos en que tiene un detective definido, Adam Dalgliesh, un comisario de Scotland Yard metódico, distante y muy british, que es además poeta, y que protagoniza bastantes de sus novelas, entre ellas esta.

No os fiéis del título, que parece sacado de un telefilme de Antena 3 (como otros muchos de sus libros, por otra parte, porque P.D. James titula fatal: Muerte de un forense, Muerte en el seminario, La sala del crimen, Muertes poco naturales, Sangre inocente, La torre negra); Sabor a muerte es una sosegada historia detectivesca que arranca a todo trapo: una mujer y un niño descubren los cadáveres de un ministro recién dimitido y un mendigo en la capilla de una iglesia. Lo que en otros autores nos llevaría por un desenfrenado recorrido con muchas pistolas y revelaciones sorprendentes es en manos de la inglesa un moroso análisis de la conducta humana, una lenta exposición de los hechos y de los pasos que Scotland Yard da para descubrir al culpable.

P.D. James tiene la extraña habilidad de tomarse todo el tiempo del mundo para plantear la investigación sin que nos impacientemos, porque sus libros son al mismo tiempo el planteamiento del problema detectivesco clásico –un enigma que el lector ha de resolver ayudado por el detective, a veces compitiendo con él- y una descripción de la sociedad en la que el crimen se ha producido. El crimen no es sino el reflejo perverso de esa sociedad y nos ha de servir para comprenderla mejor. P.D. James hace esto a la perfección, bucea en los abismos de la sociedad y a la vez nos ofrece una intriga que funciona como un reloj.

Con 86 años, P.D. James aún está en activo; y aún más sorprendentemente, sigue escribiendo obras lúcidas que no desentonan con sus novelas anteriores, cada vez más pesimistas y amargas, cada vez más precisas en su disección del lado oscuro de la sociedad. Será que conoce a los seres humanos cada vez mejor.

Actualización: hay que ver lo que es la serendipia. Justo hoy he visto una valla de publicidad en el Metro anunciando una película llamada Hijos de hombres, y me he dicho (a menudo hablo conmigo mismo, pero no porque esté loco, no, no, no, no, no, no, no, no, no): Anda, qué gracia, cómo el libro ese de ciencia ficción de P.D. James que compraste de saldo pensando que era otra novela negra de las suyas y que empezaba bien pero luego no tenía ni pies ni cabeza y que al final no sabías si recomendar o no y ni que te mataran serías capaz de recordar de qué iba, lo cual no es precisamente una buena señal (soy pensador de párrafo largo). Y miro los créditos y dice: Basado en la novela de P.D. James. Lo que son las casualidades. La película la ponen bastante bien en general. El libro... Bueno, está saldado, así que qué más os da.

Actualización casi seguida: Buscando un enlace para explicar lo de la serendipia he tropezado con el artículo de la Wikipedia. Muchos de los ejemplos científicos que menciona los he leído hoy mismo en el libro que estoy leyendo: Oveja mansa, de Connie Willis.

6 comentarios:

Angua dijo...

qué puedo decir?
Si la literatura femenina se mueve bien en el crimen y el misterio, por algo será :)
Por otra parte, mi favorita es la señora Christie, que no la nombras, a pesar de ser la más vendida después de la biblia, y no vale, porque esa es de varios autores.
Es la menos psicológica de todas, a ella le gustaban los asesinatos, los ajusticiamientos, y sus detectives.
No sé, su falta de trascendencia es lo mejor.

José Antonio Palomares dijo...

Es que no es novela negra psicológica, sino policíaca.
Un día hablaremos de ella, porque creo que está muy minusvalorada.

Ricardito ëmore dijo...

Pero como ya comentamos una vez...!!Madre mia, Diez negritos!! (Menuda ganga ese duo con "El asesinato de Rogelio...")

Ricardito ëmore dijo...

Acabo de leer lo del chiripismo este y... !!manda guevos lo de Richard Parker!!

José Antonio Palomares dijo...

Ja, ja, ja. Mola más chiripismo que serendipia.

Lo de Richard Parker huele a leyenda urbana que no veas.

elena dijo...

Y yo convencida que lo de Serendipity era el nombre de un personaje...

http://www.imdb.com/title/tt0240890/

Si seré inculta...

Yo, de las autoras del post, no leí nada, pero apollo lo de la Christie, aunque sea de otro género.

Volveré más a menudo, Chiqui, de verdad...

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